ZESCO: Un Tema de Alta Tensión

ZESCO: Un Tema de Alta Tensión

ZESCO, pilar eléctrico de Zambia desde 1970, es centro de debates debido a su actual necesidad de reformas y escasa eficiencia operativa.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

ZESCO, la compañía eléctrica que ha sido un pilar en Zambia desde sus inicios en 1970, se ha convertido en un tema candente que ilumina más que bombillas. ¿Qué ha hecho que esta empresa estatal electrocute de opiniones? ZESCO es imprescindible para el desarrollo e industrialización de Zambia, pero hay mucho más que decir sobre esta empresa de alta tensión.

Hablemos de qué representa ZESCO. Esta compañía no es solo un proveedor de electricidad, también es un engranaje crucial en la maquinaria del país. Desde sus hidroeléctricas hasta su política de tarifas, ZESCO es crítica para el crecimiento económico. Sin embargo, no se puede discutir sobre ZESCO sin mencionar su necesidad de reformas. La corrupción, las pérdidas operativas y la falta de inversión han sido parte del debate. A pesar de estas sombras, su papel es más importante que nunca, especialmente en un mundo donde el avance industrial es sinónimo de modernidad.

Es tiempo de examinar por qué estos problemas han puesto a ZESCO bajo el microscopio público. ZESCO enfrenta desafíos significativos: desde la presión para mejorar su suministro irregular hasta la demanda de mejoras en infraestructuras envejecidas que afectan a millones de hogares. Esto plantea la pregunta: ¿puede una empresa del estado funcionar eficazmente bajo su estructura actual?

Algunas voces conservadoras argumentan que la respuesta es clara: privatización parcial. Con la entrada de capital privado, es posible que ZESCO no solo pueda mejorar sus servicios, sino también aumentar la calidad y la eficiencia. Las regulaciones en competencia, el libre mercado y el incentivo financiero podrían ayudar a rescatar la compañía.

Se sabe que la dependencia excesiva en hidroeléctricas hace vulnerable a ZESCO en tiempos de sequía, un reflejo de la necesidad de diversificación energética. Es necesario apuntar hacia otras fuentes renovables, como la energía solar y eólica. Pero la falta de visión a largo plazo en las políticas actuales pone un freno a estas alternativas.

El orgullo nacional sobre ZESCO no debe ser utilizado como una excusa para esquivar su reestructuración. Pemex y PDVSA son ejemplos de cómo una estructura estatal puede irse al garete sin reforma. A pesar de ser una empresa que simboliza el control del estado, la eficiencia no debe quedar en segundo plano.

Por otro lado, cada kilovatio cuenta cuando construimos fábricas, iluminamos escuelas y encendemos hogares. Quizás lo que se necesita no es más control, sino menos intervención política. Un ZESCO menos maniatado por burocracias innecesarias podría liberar su verdadero potencial. Quizás tampoco se debería obviar el debate sobre cómo las intervenciones estatales no siempre se traducen en progreso.

ZESCO, en el corazón de África, es también el reflejo de muchos países que ven su infraestructura estatal atrapada en el pasado. Un enfoque que ciegamente exalte el poder estatal solo sirve para impedir el progreso y la libre competencia. No es una simple discusión de polos opuestos: pro-estatal vs. privatización. La clave está en la reforma, apostando estratégicamente por un modelo que permita alianzas vigorosas y un entorno estandarizado y competitivo.

Con razón, ZESCO es mucho más que cables y postes. Es símbolo de las oportunidades de crecimiento en Zambia y del potencial desperdiciado cuando no se actúa con los tiempos. Y este es un tema que invita a preguntarse, ¿cuántas ZESCO más necesitamos antes de que tomemos las decisiones correctas para el futuro energético de Zambia?