Imagínate un mundo donde la censura digital es celebrada y cualquier idea que no se alinea con el ideal socialista es escupida y pisoteada. Ese mundo podría ser el de "Video Unido", un término acuñado para describir el nuevo boom de plataformas que pretenden unificar ciertos tipos de contenido audiovisual bajo una percepción globalista. Surgido a finales de 2022 y popularizado en 2023, este fenómeno ha florecido en ciudades atestadas de valores liberales, desde San Francisco hasta Nueva York, donde las voces tradicionales se han vuelto un murmullo en comparación con los discursos progresistas.
¿Qué es "Video Unido"? No es solo un término, es una tendencia que ha crecido en plataformas de contenido donde la libertad de expresión se sofoca a favor de una narrativa única. Medios como YouTube y Facebook, que antes eran un bastión abierto a todos los pensamientos, están siendo copados por algoritmos que mejoran ciertos tipos de contenido en detrimento de otros. No es exagerado decir que estamos viviendo una realidad donde el final de "1984" se consideraría optimista. Pero claro, ahora le llaman "curación de contenido sustentable".
Es irónico, dicen. En un intento de combatir la "información engañosa", se nos presenta solo una cara de la moneda. Esto va más allá de bloquear un video controversial; es la creación de cámaras de eco digitales donde las voces que disienten a las normas establecidas son etiquetadas como "falsas" o perjudiciales. Todo en nombre de una supuesta unidad. Pero ¿unidad a qué precio? El precio de enterrar la diversidad real de pensamiento.
Aquí vienen los 10 mandamientos de esta nueva ideología de video unificado. Primero, presenta contenido que siga la narrativa dominante. Las plataformas desean aquello que mantiene a la audiencia pendiente, no lo que la desafía. Segundo, aborda temas políticamente correctos, evitando cualquier cosa que suene controvertida o, dios nos libre, tradicionalista. Tercero, el contenido debe ser visualmente atractivo e insustancial, al igual que el típico post de Instagram. Potente, vistoso, y sin ninguna profundidad real.
Cuarto, involúcrate con temas socialmente relevantes, leámoslo "complacientes". No hables sobre cosas complejas, mantente en la superficialidad aceptada; cinco, apégate a las figuras influyentes actuales — que casualmente son aquellas promovidas intensamente por estas plataformas. Sexto, minimiza el contenido histórico o de análisis crítico que no convenga. Recuerda, los antecedentes pueden dar algo de perspectiva y cuestionar la narrativa moderna.
Séptimo. No profundices. Resguardar posiciones incómodas o poco populares podría ponerte en la mira. Opta siempre por una perspectiva que todo el mundo apoya. Octavo, conformidad sobre creatividad. No sea que una idea diferente comprometa el objetivo último de mantente todos cohesivos —y callados— bajo una misma autoridad moral. Noveno, privilegia los mantras culturales que promueven ideales progresistas. Por último, pero no menos importante, unánime aceptación de aquello que consideramos "inclusivo" incluso si a menudo raya en lo absurdo.
El Video Unido está siendo promovido con fervor, como si fuera el Santo Grial del contenido digital. Unifica, nos dicen, aporta comodidad, homogeneidad de pensamiento, como los buenos soldados que no necesitan cuestionar a su líder. Bajo la apariencia del respeto y la armonización de discurso, silencian el debate real, reduciendo la plataforma a una caja de resonancia para aquellos que siguen las reglas.
El miedo a la respuesta del público ha llevado a la censura, auto-impuesta o forzada, donde las mismas personas que clamaban por la diversidad ahora abogan por una conformidad asfixiante. Solo se quiere que seamos parte de una unidad fabricada, dejando atrás muchas de las voces que han contribuido a construir la riqueza de ideas.
A algunos les parecerá que el Video Unido es un producto de los tiempos actuales, una metodología para generar consenso en un tiempo de polarización extrema. Pero para quienes vigilamos de cerca con ojo crítico, decimos: sigamos cuestionando, sigamos debatiendo y defendiendo nuestro derecho a disentir.