El álbum Veneno de Bell Biv DeVoe surge como una declaración cultural audaz en 1993. La mezcla perfecta de R&B y hip-hop que se despliega en este trabajo no es solo un capricho melódico, es un golpe maestro de tres genios de Boston que decidieron atacar la monotonía musical con su agudo sonido. Ricky Bell, Michael Bivins y Ronnie DeVoe, aquellos astros que una vez fueron parte de New Edition, regresaron para demostrar por qué merecen un lugar en la atemporalidad musical. En un mundo que se había acostumbrado a los himnos de R&B liderados por voces melódicas suaves, Bell Biv DeVoe rompió esquemas combinando ese respaldo tradicional con ritmos callejeros. ¿Quién podría imaginar que algo llamado Veneno podría tener un sabor tan agridulce, desafiando lo que muchos esperaban y demostrando cómo la música puede ser un campo de batalla cultural?
A lo largo del álbum, Bell Biv DeVoe aborda temas que algunos críticos de la música, sumergidos en su dogmatismo progresista, simplemente se niegan a reconocer. Mientras la popularidad de aquellos días fluctuaba hacia una dirección más segura y políticamente correcta, Bell Biv DeVoe no tuvo miedo de nadar contra la corriente. Este hecho ya merece un aplauso. Las letras de Veneno navegan por temas de relaciones y vida urbana con una honestidad que desarma a cualquiera, sumando capas de complejidad al género R&B. No es solo un álbum para escuchar, sino para retar ideas preestablecidas.
Ahora, Veneno no fue simplemente un refrito de su álbum debut, Poison. Aunque todavía lleva una buena dosis de la misma intensidad, ésta se presenta con una variedad matizada que nos transporta a una era distinta. La destreza de estos artistas al producir pistas que son tanto bailables como introspectivas debería ser un caso de estudio. ¿Un ejemplo? La pista "Above the Rim", donde uno podría quedar atrapado en el ritmo mientras absorbe una narrativa urbana inmortalizada por su época.
No olvidemos que en 1993, el artífice digital todavía no había envenenado nuestra manera de consumir música. Había un encanto en escuchar CDs, y Veneno fue uno de esos álbumes que te hacían valorar cada canción, cada transición, cada palabra. La experiencia era total. Bell Biv DeVoe logró plasmar su creatividad sin filtros, sin la necesidad de encajar en moldes que solo empobrecen el talento. En años recientes, con el auge de ideologías que fomentan una creatividad falsa empaquetada como auténtica, es urgente mirar hacia atrás y recordar discos como Veneno.
Si bien algunos críticos podrían esforzarse por restar importancia a este álbum comparándolo con trabajos más politizados de la misma era, lo cierto es que su belleza radica en la ausencia de discurso. Es directo. Es crudo. No necesita adornos ni complacencias. Mientras muchos artistas se encerraban en burbujas de complacencia durante los 90, Bell Biv DeVoe dio un salto de fe a lo desconocido. Toda una lección que varios "creadores" de hoy deberían escuchar atentamente antes enredarse en retóricas débiles.
Y no es que el álbum no enfrentara obstáculos. La era digital ha soterrado innumerables joyas como Veneno, pero eso no fue excusa para que estas canciones dejaran de habitar el corazón y las mentes de los verdaderos afortunados que pudieron experimentarlas en su gloria original. Canciones como "Something in Your Eyes" o "Show Me the Way" demuestran lo que significa producir una pieza que resuena más allá de su tiempo.
Podría bastar con decir que Bell Biv DeVoe se aventuró a elaborar un álbum que marcara su lugar en la historia de la música negra, pero Veneno fue más que eso. Fue una bofetada al establishment cultural de aquella década. Un recordatorio de que la música no solo es arte; es una herramienta poderosa para quien sabe cómo usarla. Aquellos que rechazan esta perspectiva, simplemente no entienden el impacto profundo que un álbum puede tener cuando se construye con autenticidad, osadía y un respeto genuino por las raíces.
Entonces, ¿por qué hablamos más de los álbumes contemporáneos de moda en listas condescendientes mientras obras como Veneno se dejan de lado? La respuesta es clara si hipocresía está implicada. Su enfoque en lo que llamamos "urban" fue un acto de resistencia por sí mismo, un acto de destreza musical en una era en la que ser valiente tenía un costo. Quizás todos necesitamos más de esa valentía a día de hoy.