La Universidad Kim Il Sung es un lugar que encarna más una distopía que un campus universitario. Fundada en 1946 en Pyongyang, Corea del Norte, esta institución educativa tiene la misión explícita de adoctrinar a sus estudiantes en los principios del Juche, la ideología autosuficiente creada por Kim Il Sung, el fundador del actual régimen norcoreano. ¿Qué sucede realmente tras las puertas de esta 'universidad'? Aquí te lo decimos.
Un culto a la personalidad disfrazado de currículum: Mientras que en otros lugares del mundo las universidades se centran en la investigación y el desarrollo académico, la Universidad Kim Il Sung dedica gran parte de su tiempo a ensalzar la figura de Kim Il Sung y su familia. En lugar de discutir sobre nuevas teorías científicas, los estudiantes se sumergen en falsos relatos históricos y biografías glorificadas.
Acceso exclusivo: No cualquier joven norcoreano puede estudiar aquí. Solo aquellos que muestran una lealtad incuestionable al régimen y tienen un historial familiar limpio son dignos de recibir el adoctrinamiento. Así que si esperabas encontrar diversidad de pensamiento, sigue soñando.
Infraestructuras ancladas en el pasado: Muchos de los edificios del campus parecen detenidos en el tiempo. Mientras que el mundo avanza con tecnología punta, los recursos de la Universidad Kim Il Sung son escasos, reflejando una economía nacional empobrecida por las políticas de aislamiento del régimen.
Escudriño constante: Los estudiantes viven en un ambiente de vigilancia constante. Cada movimiento es minuciosamente monitoreado; no hay lugar para el pensamiento crítico o las preguntas incómodas que retan al sistema. Orwell estaría impresionado.
La prohibición de la disensión: Aquí no se permite ningún tipo de oposición. Los estudiantes aprenden temprano que cuestionar las enseñanzas oficiales equivale a desaparecer en el laberinto de antenas y bloques grises de Pyongyang.
La educación como herramienta del miedo: Más que formar mentes brillantes, el sistema universitario norcoreano termina convirtiéndose en una herramienta de control social. Los estudiantes se gradúan con miedo al interior de sus corazones, no con un deseo real de entender el mundo que los rodea.
Una biblioteca llena de propagandas: La llamada 'biblioteca' de la Universidad Kim Il Sung almacena más panfletos propagandísticos que investigaciones científicas. Artículos de los grandes líderes y volúmenes sobre lo más mínimo que pudiera halagar al régimen llenan estantes, eclipsando las obras científicas disponibles.
Cero diversidad académica: Si buscas un lugar para intercambiar ideas frescas, este no es el sitio. Aquí no hay lugar para la innovación, ni para novedades que no se alineen con los preceptos del Juche. Tal vez por eso el web ranking de esta “universidad” está notablemente ausente de las listas de las mejores del mundo.
Clases dictadas por el gran líder: Claro, no literalmente, pero los temarios de cada curso son estrictamente controlados y deben pasar por varios filtros para garantizar que siguen las pautas del régimen. Este pseudo currículo asfixia la libre expresión académica que cualquiera consideraría esencial.
Inspiración para tiranos futuros: Por paradójico que suene, el funcionamiento de esta universidad ha servido de modelo para otras dictaduras anhelantes de educar a generaciones bajo un mismo pensamiento autoritario.
La Universidad Kim Il Sung es todo menos un centro de luz académica. Podríamos estudiar largos días los docudramas de su sistema, mas la realidad es que esta universidad representa una muestra clara del fracaso de un régimen que teme la libertad de pensamiento. Si en algo podemos estar todos de acuerdo, es que una verdadera educación no puede construirse sobre el miedo y la adoración ciega, algo que pocos liberales comprenden a cabalidad.