Los Verdes de Rusia: Más Rojos que Verdes

Los Verdes de Rusia: Más Rojos que Verdes

La Unión de Verdes de Rusia, un partido que dicen ser ecológico, es más conocido por sus escándalos políticos que por conservar la naturaleza.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¿Sabías que detrás de cada hoja verde hay un retazo de ideología roja? Así podría describirse a la Unión de Verdes de Rusia, un partido político que, a pesar de su nombre, tiene mucho menos de "verde" y mucho más de política alejada de los valores tradicionales. Fundado en 1991 en Moscú, entre los últimos respiros de la Unión Soviética, este partido ha cabalgado en la ola de la ecología para colarse, como quien no quiere la cosa, en el paisaje político ruso.

¿Pero qué es la Unión de Verdes de Rusia? Básicamente, un partido que se coloca bajo la bandera de la sostenibilidad y protección del medio ambiente, pero que no ha sido capaz de influir significativamente en la política rusa. En vez de plantar bosques, parece que han estado sembrando caos entre sus propias filas.

Primero, vayamos a la esencia del qué: protección ambiental. Sin embargo, en la práctica los Verdes de Rusia han sido más famosos por sus desacuerdos internos que por su esfuerzo ambiental. Es como esos amigos que prometen ayudar en una mudanza, pero siempre terminan "ocupados" con algo más cuando llega el día del gran esfuerzo. ¿Y dónde ha estado este partido durante los conflictos ecológicos más recientes en Rusia? Pues, la verdad, poco se ha visto.

La historia del partido también es bastante divertida si no estás en Rusia viéndola de cerca. Inicialmente, estos verdes —no confundir con los verdes verdaderos— quisieron captar simpatías ofreciendo soluciones que otros partidos en Rusia ignoraban. Pero lo único que han conseguido es captar algunos votos perdidos de aquellos que pensaron que cambiarían realmente las cosas. Desde que se registraron formalmente como un partido en 1993, su impacto en las votaciones ha sido mínimo, porque, digámoslo claro, prometer sin cumplir no cala en el largo plazo.

Hablemos de números. Desde su fundación, la Unión de Verdes de Rusia ha participado en diversas elecciones, pero su relevancia sólo ha estado en soportar a otras coaliciones más grandes con quien comparte algo de color político. En efecto, al no poder movilizarse eficazmente en sus propios principios o ganar bases firmes, han tenido que aliarse a otras formaciones, apenas visibles en un mar de tensiones políticas mucho más profundas que las placas tectónicas de Siberia.

Hasta ahora, todo esto del medio ambiente y la ecología en su plan podría ser una careta. Saben moverse en el ecosistema de partidos políticos, pero sus políticas no distan mucho del status quo actual del país. De hecho, en su corta historia han hecho más ruido mediático que propuestas reales. Como partido, su falta de impacto significativo sugiere que cualquier cambio que estén proponiendo, parece más publicidad que realidad.

En cuanto al dónde, vagan por los terrenos pantanosos del sistema político ruso, a veces haciéndose notar en los titulares por escándalos políticos que merecen más atención que su propuesta medioambiental de turno. Parece que el instinto está más enfocado en permanecer en las arenas políticas que en la mutilada selva que prometieron defender.

Finalmente, cuestionemos por qué siguen usando este disfraz de progresismo verde. En un país donde el control de recursos naturales se maneja desde las más altas esferas, y la seguridad energética es un término prioritario en la política exterior y social, la Unión de Verdes de Rusia tiene dificil vender ideas radicales sobre ecología sin quedarse mirando como un estudiante aplicado en una clase vacía.

Así que este grupo que comenzó con una misión tan importante como salvar el planeta, ahora se encuentra navegando en un mar de promesas incumplidas y cambios de liderazgo. Quizás es hora de que aquellos que realmente valoran el verde empiecen a buscar un tono de sincero compromiso, no sólo una paleta de colores para adornar sus retratos políticos.