En un mundo donde las películas y los espectáculos se disfrazan de progresistas, el musical "Tres es Multitud" brilla como una explosión sin disculpas que te hará replantearte qué es lo que realmente importa. Estrenado en 2023 en el icónico teatro de Madrid, este musical es la prueba de que el entretenimiento no tiene que orientarse hacia las narrativas políticamente correctas para tener éxito. ¿De qué se trata? La trama gira en torno a un trío amoroso, mostrando la complejidad de las relaciones humanas y el caos que puede surgir cuando los deseos chocan con la realidad.
"Tres es Multitud" captura la atención al centrarse en personajes que no caen en las trampas de los estereotipos modernos: son humanos, falibles y, lo mejor de todo, no pretenden ser políticamente correctos. En una época donde muchos están obsesionados con la inclusividad, esta obra juega con los conceptos tradicionales no solo para satirizarlos, sino para mostrarnos que la naturaleza humana nunca cambiará, sin importar cuánto las reglas sociales traten de amoldarla.
Los actores principales son pesos pesados del teatro español: Luis Fernández, Isabel Ruiz y Jorge Núñez, quienes aportan una autenticidad vital a sus personajes. Fernández y Ruiz, en particular, tienen una química en el escenario que es simplemente electrizante, suficiente para recordarnos que el arte no necesita ser un sermón moralista para ser significativo.
Las canciones del musical son un deleite para los oídos. Cada una se compone de letras que no titubean en desafiar la hipocresía de nuestra cultura de cancelación actual. Temas como el deseo, la traición y la lucha por el poder personal son desarrollados de manera audaz. La musicalidad en sí, obra del afamado compositor Manuel López, es un vibrante ataque a la insípida uniformidad de la música moderna pop que inunda nuestras radios.
Uno de los aspectos más fascinantes de "Tres es Multitud" es su escenografía. El diseñador Pedro Domínguez ha creado un espectáculo visual que refuerza la narrativa, utilizando elementos minimalistas que obligan al público a centrarse en las interacciones humanas más que en los destellos superficiales del glamour. Es claro que Domínguez cree que menos es más, algo que complacería a los verdaderos conservadores del arte teatral.
Ahora, cuando hablamos del público, "Tres es Multitud" ha sido un éxito rotundo, vendiendo entradas con meses de anticipación. No nos engañemos, mientras que muchas obras languidecen en la desesperación progresista por llenar asientos, este espectáculo nunca tuvo ese problema. La gente quiere ver algo real, algo que hable a sus instintos más primarios y no les haga sentir como si hubieran sido moralmente coaccionados.
Las críticas si algo tienen de unánimes es la audacia de Flores de resistirse a la conformidad impuesta por la corrección política y por eso ha recibido algunos dardos de esos sectores que creen que el arte tiene una responsabilidad social por encima de su intención artística. Qué ironía, ¿no?
El espectáculo no deja indiferente a nadie, y queda claro que la controversia lo ha convertido en un fenómeno social. Aún en medio de toda la iracunda crítica, "Tres es Multitud" representa un resurgir del sentimiento que el teatro puede ser divertido e incisivo sin tener que disfrazar su mensaje para calzar en una caja ideológica. Como siempre, lo que realmente importa es la verdad humana, el entretenimiento puro, y eso no es algo que la gente común, que escoge este tipo de espectáculo, esté dispuesta a abandonar fácilmente.
Por todo esto, "Tres es Multitud" se presenta como un recordatorio de que no toda expresión cultural necesita alinearse a una agenda más amplia; a veces, una buena historia es suficiente. Así que la próxima vez que pienses en ver un musical, ¿por qué no optar por algo que desafíe la norma? ¡Después de todo, sabemos que en el fondo no hay nada más rebelde que buscar lo auténtico en un mar de conformidad!