¿Puede una novela desafiar los sentidos y la cordura? Eso hace 'Todos Saben Que Esto No Es En Ninguna Parte', una obra intrigante de Juan José Saer escrita en 1985. Entre los confines de Argentina y la vastedad de la mente humana, esta narrativa crea un mundo que ocurre en “ninguna parte”, un lugar tan imaginario como un libro de cuentos de hadas, pero tan real como el despilfarro económico que sufrimos. La trama descansa en un angustiante viaje donde los protagonistas deambulan entre realidad y ficción, cuestionando constantemente su existente plácida vida.
Saer no es un autor cualquiera. Este caballero, colgado en la pared de una Argentina en crisis eterna, tiene el audaz talento de poner en juego temas existenciales con pulso firme e ideal. Sus personajes son como marionetas cuyos hilos están enredados con los del lector; tan realistas y vívidos como la hipocresía política a la que nos enfrentamos a diario.
El porqué del título, una delicia. No, querido lector, esto no es un acertijo de periódico. 'Todos Saben Que Esto No Es En Ninguna Parte' curiosamente parece un guiño para aquellos que entienden que el caos político y social no reside en un solo lugar sino que habita por doquier. Un retrato amenazante de la vida urbana que no deja esquina sin explorar, al igual que nuestras urbes llenas de grafitis y discursos vacíos.
Hablar de esta novela es como nadar en aguas turbias. Saer hace una captación literaria del tiempo: no lineal sino cíclico, y esto pone de manifiesto cómo las generaciones siguen tropezándose en las mismas piedras, al igual que el irrefrenable ciclo de promesas políticas vacías.
Algunos critican la obra por ser complicada. Pero sabes qué, la vida también lo es, ¿cierto? Todos caminamos por senderos empedrados mientras navegamos un sistema que nos dice qué pensar. Juan José Saer nos invita a rechazar este pensamiento conformista. Turbio y espeso, este libro corta con la anticuada pretensión de complacer a todos.
El estilo narrativo de Saer, ciertamente una introspección radical de la mente, se destaca con su lenguaje envolvente. Su estilo ondulante recuerda a una opera trágica, donde cada nota musical es un reflejo de las complejidades del ser humano. Si eso no es genio, no sé qué es.
Los críticos podrían decir que esta no es una novela para todos los públicos. Pero aquí está la cuestión: jamás estuvo destinada a serlo. Este libro es para aquellos que osan ver el mundo sin los lentes de la corrección política. Estas páginas buscan mentes que cuestionen, que no ven la política como un simple eco de las promesas incumplidas que es el pan de cada día.
El desafío está servido. La pregunta yace: ¿somos lo suficientemente valientes para darle a Saer nuestro tiempo y testarudo prejuicio? En un mundo saturado por la inmediatez de las notificaciones, 'Todos Saben Que Esto No Es En Ninguna Parte' es un suspiro prolongado que interrumpe la cacofonía moderna. Leer este libro es hacer una pausa, resistir la insensatez del perpetuo absurdo gubernamental.
En resumen, arrancar las capas de esta novela es descubrir un espejo en el cual nos enfrentamos a nosotros mismos; y en esta imagen reflejada, todos saben que lo que ven no es diferente de la realidad vista tras un velo ideológico. Afirmar meramente que trata sobre la dislocación espacial y temporal es simple, pero la sabiduría del libro radica en comprender qué queda de nosotros cuando los acuerdos sociales se disipan. Así que sí, algunos no estarán de acuerdo, y eso es genial. Este mundo necesita más discusiones honestas y menos acuerdos cómodos.
Entonces, ¿adentrarte en este universo de Saer? Solo si estás dispuesto a que tus nociones sean desafiadas, porque ciertamente, todos saben que no es en ninguna parte.