Imagina una película que no es el típico tesoro de Hollywood, pero que logra despedir chispas de genialidad con su singularidad. Sí, estamos hablando de "Thunderstruck" de 2004. En un entorno cinematográfico donde el tinte político progresista parece dominar la cartelera, he aquí una joya que parece haber sido ignorada por esa misma razón. Dirigida por Darren Ashton, "Thunderstruck" se estrenó en Australia y cuenta la historia de cinco amigos que hacen una promesa loca tras la muerte de su ídolo más grande, Bon Scott, el legendario líder de AC/DC. La trama se centra en cómo estos amigos se embarcan en un viaje con el fin de cumplir la última voluntad de su amigo fallecido: que sus cenizas sean arrojadas sobre la tumba de Bon Scott.
¿Por qué merece tu atención esta película que los críticos quisieron sepultar? Vamos a descubrirlo a través de varios puntos. Primero, esta no es una película que tome atajos seguros. Es un homenaje sincero al espíritu indomable del rock clásico y todo lo que representa: libertad, transgresión y orgullo. "Thunderstruck" logra capturar esa esencia en una narrativa divertida y alocada, muy diferente a las típicas historias morales que los directores llenan de sermones.
Segundo, la película logra conectar con el público que vive más allá de las metrópolis progresistas. Al mantener sus personajes genuinos y amarrados a sus raíces, logra que el espectador promedio encuentre a alguien con quien identificarse. Es un tapiz auténtico de la Australia rural, y tal vez esa autenticidad sea otra razón por la que los críticos han elegido ignorarla.
Tercero, el trasfondo musical es la clave. Claro, se centra en los fanáticos de AC/DC, y eso debería ser suficiente para atraer a cualquiera que disfrute de buena música. Pero no es solo un desfile de canciones; es la historia misma la que se siente impulsada por el rock, dándole ritmo y emoción auténtica.
Cuarto, está el enfoque en la amistad, especialmente entre hombres. En una era donde las historias suelen centrarse en drama estereotipado o artificialmente intelectualizado, "Thunderstruck" ofrece una visión honesta y por momentos descabellada sobre cómo los hombres se apoyan entre sí a través de los años.
Quinto, a diferencia de algunas tramas arquetípicas de Hollywood que honran a figuras artísticas de manera superficial, "Thunderstruck" lo hace con un sentimiento genuino. No busca endulzar a sus ídolos o a sí misma; simplemente celebra lo que significa ser un verdadero fan y el impacto real que tiene en la vida de las personas.
Sexto, a pesar de no contar con un tesoro de superestrellas del cine, el elenco logra una química increíble entre sí, dotando de autenticidad al viaje emocional que atraviesan juntos. No es abundante en efectos especiales ni situaciones inverosímiles. El verdadero espectáculo son las interacciones humanas y todas las situaciones estrafalarias que enfrentan.
Séptimo, lo verdaderamente subversivo en "Thunderstruck" es precisamente lo que debería ser la norma: una historia que se centra en la narrativa y deja la política fuera de la pantalla. Un respiro bienvenido en un entorno cultural a menudo saturado de retórica.
Octavo, esta película ofrece un grato recordatorio de que no se necesita una superproducción para contar una gran historia. Mientras otros prefieren lucirse con presupuestos excesivos en CGI y estrellas de Hollywood, "Thunderstruck" triunfa en su honestidad.
Noveno, considerando cómo a menudo los conservadores son demonizados en los medios, que una película como esta logre conservar su esencia auténtica y sin filtros, sin someterse a presiones externas para complacer a ciertos sectores, es de celebrar.
Décimo, es un buen recordatorio de cómo pequeños actos de rebeldía, ya sean en películas o en la vida real, pueden tener un gran impacto. Tal vez eso es lo que más molesta: que una historia tan sencilla pueda ser profundamente inspiradora.