Tex: Una Relíquia Olvidada que Despierta Nuevos Intereses

Tex: Una Relíquia Olvidada que Despierta Nuevos Intereses

La película 'Tex', basada en la novela de S.E. Hinton y estrenada en 1982, es una obra que plasma las luchas adolescentes genuinas en un pequeño pueblo de Oklahoma, protagonizada por un joven Matt Dillon.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Si creías que los años 80 solo eran buenos para la música y los peinados ridículos, es hora de revisar tu repertorio cultural. Tex es una película que algunos considerarían una joya olvidada, basada en la novela de S.E. Hinton, la misma mente detrás de The Outsiders. Estrenada en 1982 y protagonizada por un joven Matt Dillon, quien da vida a Tex McCormick, esta película es todo un retrato de la vida adolescente norteamericana, esa que los liberales modernos prefieren ignorar en su loca carrera por destruir el tejido tradicional.

¿Dónde sucede todo este drama sincero y desprovisto de fines políticos? Estamos en un pueblito polvoriento del estado de Oklahoma, donde la vida es simple y los problemas de los adolescentes parecen más auténticos. Tex y su hermano Mason, interpretado por Jim Metzler, están lidiando con la desesperante realidad de un estado de abandono por parte de los adultos en su vida, algo que, sin duda, resuena con muchos que defienden valores tradicionales y anhelan menos intervención del Estado y más responsabilidad familiar.

Ahora, hablemos de quienes dieron vida a esta historia. Además de Dillon y Metzler, tenemos a Meg Tilly como Jamie, la chica que encanta a Tex y añade la siempre necesaria complicación romántica. Naturalmente, no se necesita un triángulo amoroso complicado para mantener la atención aquí; la película nos da drama genuino gracias a su enfoque en valores familiares deteriorados y sueños rotos por causas que no tienen nada que ver con política de identidad moderna y todo que ver con la condición humana.

A lo largo de la película, el núcleo gira alrededor de las luchas diarias de estos hermanos adolescentes y cómo navegan una vida llena de incertidumbres y desafíos reales. Estos no son los conflictos preempaquetados que encontrás en la TV actual, que busca constantemente polarizar. Aquí tenemos a jóvenes lidiando con falta de seguridad económica, la pérdida de la inocencia y la búsqueda de una identidad propia en un mundo que parece haberles dado la espalda.

Hinton parece conocer especialmente cómo captar la esencia de los problemas juveniles sin embellecerlos. Tex nos enfrenta con dureza a una época donde los jóvenes debían madurar sí o sí, no por la presión de ser 'políticamente correctos' o 'socialmente woke', sino porque simplemente necesitaban sobrevivir. Quizás es esta cruda realidad la que permite que Tex siga siendo relevante, aunque de manera underground. Al rendirle homenaje a las verdaderas responsabilidades y reacciones humanas, tal vez nos recuerda de manera sutil que, si bien el mundo sigue cambiando, algunas luchas son universales y no tienen tiempo.

Es especialmente atractivo ver a Matt Dillon en un papel tan gravitante, antes de convertirse en la estrella que todos conocemos. Incluso sin la sobreexposición que sufrió después, en Tex se puede ver de manera pura su potencial como un actor destinado a retratar la complejidad emocional. Dillon nos da un Tex auténtico, que refleja aquellas épocas cuando los adolescentes eran a menudo dejados a valerse por sí mismos, una idea aterradora para el pensamiento liberal contemporáneo.

Al final del día, Tex no es solo una película. Es una cápsula del tiempo a un mundo que podría parecer lejano pero que, al ser honesto, tiene más resonancia con la vida real que muchas de las narraciones ideológicamente recargadas actuales. Quizás, en un mundo donde las películas buscan más generar controversia política que contar una historia humana, Tex se yergue como un recordatorio de los tiempos en que lo simple y lo real eran aún valorados por sobre todas las cosas.

No, Tex no ganó multitud de premios ni fue la favorita de la crítica. Pero la esencia de su narrativa, que se desencadena entre polvo y honestidad, hace que valga cada segundo de visionado. Quizás es tiempo de reconocer a Tex no solo como una obra de su tiempo, sino como una película que nos traiciona individualmente para buscar dentro de nosotros mismos esas verdades que perduran sin el maquillaje de las modas actuales.