El Cine Clásico que Frustra a los Progres: Tener y Sostener de 1922

El Cine Clásico que Frustra a los Progres: Tener y Sostener de 1922

¡Qué curioso puede ser el cine antiguo! 'Tener y Sostener' es una película de 1922 que sigue la batalla de un joven esposo para proteger lo que más valora: su familia, en una sociedad que hoy parece haberlo olvidado.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¡Qué curioso puede ser el cine antiguo! 'Tener y Sostener' es una película de 1922 que sigue la batalla de un joven esposo, interpretado por el astro cinematográfico Bert Lytell, quien lucha por mantener a salvo a su amada (Mae Busch) en el contexto de un Hollywood dominado por ideales heroicos. Mientras se adentra en aventuras y líos, el protagonista define lo que significa ser férreo y protector, todo esto con el glamour de Los Ángeles del comienzo del siglo XX. Esta obra fue dirigida por John Griffith Wray, todo un innovador en su momento.

Ahora, seguro te estarás preguntando qué tiene que ver una película de 1922 con los valores contemporáneos y, más importante aún, por qué la mencionamos en un contexto conservador. Pues bien, podrás notar que el mensaje de 'Tener y Sostener' es una bofetada directa al tipo de ideologías permisivas que hoy están en auge. La importancia de la familia, la responsabilidad personal, y la dinámica tradicional del papel del hombre y la mujer se entrelazan en una narrativa que muestra el mundo tal como solía ser —y como algunos creemos que debería ser.

En 'Tener y Sostener', la masculinidad es presentada como algo admirable y necesario, no como un defecto a corregir. El protagonista muestra un sentido de integridad y compromiso que muy pocos celebran hoy. ¡Ah, pero ahí está la ironía! El mismo tema que completaría una mintiendo liberal actual es eje central aquí, explorado con ternura y sin la presión de la corrección política. En 1922, estos valores eran considerados normales, no divisivos.

No solo es el tema masculino lo que provoca; la película también explora la perseverancia y el deseo de proteger lo que es valioso. Se trata de mantener la fe en tiempos difíciles, un principio que ha sido relevado hoy a un segundo plano o, peor aún, descartado como anticuado. No resulta sorprendente que esta producción no esté en las listas de cine popular de hoy: los titanes de la industria hoy prefieren enfocarse en historias que promuevan el caos y la desintegración de la familia núcleo.

El entorno en el que se desarrollan los roles es cautivador: Los Ángeles de la década de 1920, una era de transición llena de desafíos donde los personajes deben adaptarse para sobrevivir. A diferencia de las películas recientes, aquí nadie busca ser rescatado por la sociedad; cada uno se enfrenta a sus propios problemas con determinación y autoridad personal. ¡Vaya diferencia, eh!

Para los que piensan que este mensaje se ha quedado obsoleto, revisitar 'Tener y Sostener' pudiera ser un acto de revelación. Es una cápsula del tiempo que muestra cómo las virtudes tradicionales no solo fueron la norma, sino que realmente funcionaban. Claro, nada está libre de defectos y el cine antiguo ciertamente tiene sus propios problemas, pero lo esencial aún ofrece alimento para reflexionar.

Mientras hoy vivimos en una cultura que celebra el victimismo en vez del heroísmo, 'Tener y Sostener' sigue recordando que la capacidad de sobrellevar las dificultades es una virtud, no una debilidad. Es una obra que resuena con los valores de determinación y héroes reales, aquellos que no se escudan en la autocompasión.

Visto desde el prisma actual, esta película bien podría ser categorizada como controvertida. No obstante, ahí recae su energía. Detrás de sus fotogramas de blanco y negro se vislumbra un mensaje claro: no hay sustituto para los principios inamovibles que consolidan un gran carácter.

Al final del día, 'Tener y Sostener' nos muestra una narrativa que favorece el triunfo de la auto-disciplina y el deber moral. Aunque el mundo ha cambiado mucho desde entonces, quizás mirar atrás pueda enseñarnos algo sobre el por qué ciertas ideas han sobrevivido el paso del tiempo. Y aunque algunos podrían llamarlo tradicionalismo irracional, tal vez otros lo identifiquen como realidad. Esta película es un recordatorio de que algunas cosas simplemente nunca pasan de moda.