Wyoming: Donde las Mujeres Ganaron su Voto y Comenzó el Verdadero Poder

Wyoming: Donde las Mujeres Ganaron su Voto y Comenzó el Verdadero Poder

¡Prepárense para una historia que hará que los progresistas se retuerzan! En 1869, Wyoming se convirtió en un pionero audaz al otorgar a las mujeres el derecho al voto.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¡Prepárense para una historia que hará que los progresistas se retuerzan! En 1869, en pleno corazón del amplio oeste de Estados Unidos, Wyoming se convirtió en un pionero audaz al otorgar a las mujeres el derecho al voto. La ley fue aprobada por el gobernador John A. Campbell el 10 de diciembre de 1869, y cuando le preguntaron por qué, se dice que él respondió: “Si una mujer puede trabajar y pagar impuestos, también puede votar”. ¿No tenía razón? Este acontecimiento histórico no fue una casualidad, sino un testimonio del realismo pragmático y el sentido común que claramente faltan en algunas facciones contemporáneas.

Wyoming, conocido en 1869 simplemente como un territorio, no era una potencia económica ni cultural, pero marcó la pauta para el futuro de Estados Unidos. Esto no fue un juego político barato ni una táctica para ganar votos en las elecciones siguientes, como suelen hacer muchos hoy. Fue una movida genuina, atrevida y lógica. Wyoming estaba perdiendo población masculina hacia otros territorios donde oportunidades como la fiebre del oro eran más prometedoras. Los legisladores tenían una visión astuta: atraer mujeres al territorio garantizaría un crecimiento demográfico más lógico y equilibrado, y además, se mitigarían los problemas sociales relacionados con la gran predominancia de hombres. Una movida práctica y sabia.

Conceder el sufragio a las mujeres en Wyoming desató una serie de eventos que pusieron en evidencia cuán desafinadas estaban las ideas anticuadas y cuán importante era revisar las críticas con detenimiento. A pesar de las dudas e incluso burlas de otros estados y países, el tiempo confirmó que Wyoming había hecho bien las cuentas. Las mujeres electoras fueron vistas como aliadas cruciales en la construcción de comunidades saludables y prósperas.

El impulso que Wyoming dio al sufragio femenino también puso en entredicho la noción de que se trataba de una lucha liderada exclusivamente por distritos urbanos progresistas. Esto muestra que, a menudo, aquellos que están lejos de los centros del poder son los que ostentan el verdadero cambio. Es un recordatorio de que no son los intelectuales liberales autoproclamados, sino las mujeres de campo, las verdaderas pioneras del cambio en esta esfera.

Por supuesto, Wyoming no solo otorgó el derecho al voto; condujo a las mujeres a ocupar cargos públicos. En 1870, Louisa Ann Swain se convirtió en la primera mujer en votar en Estados Unidos. También en 1925, Nellie Tayloe Ross rompió otro techo de cristal al convertirse en la primera gobernadora mujer del país. Wyoming enseñó al mundo que el sufragio femenino no solo era posible, sino deseable y eficaz.

Es vital reconocer que, aunque pudieron haber existido visiones de atraer más mujeres al estado para ayudar al crecimiento poblacional, los legisladores de Wyoming realmente reconocieron el valor intrínseco de la voz femenina en el gobierno. Esto sucedió durante más de cinco décadas antes de que las mujeres en todo el país obtuvieran el derecho al voto con el XIX Enmienda en 1920. ¡Cincuenta años de anticipación y de liderazgo indiscutible en derechos civiles!

Los eventos en Wyoming nos recuerdan, hasta hoy, que el cambio no es un monopolio de la mitad del país políticamente inclinado a la izquierda. Al contrario, podían -y pueden hasta el día de hoy- ocurrir en espacios inesperados muchachos. La batalla por el sufragio femenino es solo uno de esos capítulos que desmantelan las suposiciones generalizadas de que todos los progresos sociales deben de ser liderados por el litoral político perpetuamente inclinado a lo “progresista”.

Al recordar el sufragio femenino en Wyoming, celebramos una decisión que fue tan sabia como astuta y que traspasó la lógica ideológica que tantos pretenden imponer hoy. Wyoming, el último bastión del salvaje oeste, nos enseñó hace más de 150 años que las verdaderas ideas visionarias y de impacto vienen de los corazones de hombres y mujeres con sentido común. Si tus derechos fueron alguna vez cuestionados o concedidos, piensa en las mujeres valientes de Wyoming y en los hombres que tomaron las decisiones adecuadas.

Wyoming no necesitó fanfarrear sus acciones ni vestir visiones de cordero para demostrar que estaban del lado correcto de la historia. Esto es un recordatorio fundamental para aquellos que cuestionan los valores tradicionales en la actualidad. El sentido común y la voluntad de las mujeres de Wyoming han dejado una marca indeleble en la historia de los derechos civiles, una que continúan escribiendo generaciones de almas valientes.

Wínter Ladles y caballeros del mundo político, ¡este es el impacto de un buen gobierno y de la práctica honesta! Wyoming es un faro de que las acciones verdaderamente visionarias pueden surgir de los lugares más inesperados.