¿Alguna vez te has cruzado con un escarabajo que simplemente no puedes ignorar? El 'Stibara tetraspilota', un nombre que podría causar un cortocircuito cerebral a cualquiera, es un escarabajo cerambícido que habita principalmente en partes de Asia, aunque originalmente fue descrito por el entomólogo Motschulsky en 1868. En este mundo lleno de colores, reglas y normas fueron inventadas por gente excéntrica y este escarabajo gusta de romperlas todas. Con su apariencia peculiar, no es de extrañar que cause fascinación para quien lo conoce. Porque, al fin y al cabo, ¿quién puede resistirse a un artrópodo con estilo?
Para hablar claro y sin rodeos, este escarabajo tiene cuatro manchas en su espalda. Sí, cuatro, en el caso de que tengas la tendencia de ver en blanco y negro. Su presencia física desafía cualquier clasificación de belleza típicamente defendida en ciertos círculos. ¿Y cuál es su propósito en la vida? Algunos conservacionistas dirían que desempeñan un papel crucial en el ecosistema, pero no nos engañemos, a la naturaleza le gusta jugar fuera de las reglas.
Se encuentra en tierras asiáticas, en países como Vietnam y Laos, donde vive sin temor al qué dirán. Aquí, entre selvas y matorrales, realiza su humilde trabajo de destruir madera, talando a su propio ritmo y sin que le tiemble el pulso. Punto para los seguidores del libre mercado de la naturaleza. Si no lo conoces, es porque prefiere moverse en las sombras y no andar de prepotente exhibicionista en el día.
¿Y por qué nos importa? Muchos insistirían en que no tiene ningún atractivo real, semejante a los argumentos que sólo las almas con exceso de tiempo libre presentarían. Dentro del gigante reino animal, el 'Stibara tetraspilota' podría estar realizando una labor primordial restableciendo el equilibrio ecológico como parte del circulo de vida, mientras algunos sueñan con cambiar el mundo desde un escritorio.
Lo curioso es que el 'Stibara tetraspilota' no necesita de nadie para justificar su existencia. No necesita de etiquetas políticas, ni de aprobación externa. Hace lo que le toca hacer. Tal vez deberíamos tomar nota y ser más como él, impasible ante las críticas y únicamente interesado en cumplir su rol propio.
En la sociedad actual, donde nos bombardean constantemente con la idea de que debemos formar parte de algo o cambiar el mundo desde la comodidad de un tiro de Instagram, este escarabajo nos recuerda que simplemente estar es suficiente, que el activismo de sofá no es la panacea que nos quieren vender que es. León Tolstói dijo en una ocasión que todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Quizás el 'Stibara tetraspilota' hubiera compartido alguna que otra línea de pensamiento con el gran escritor.
Lo importante es que este escarabajo demuestra tener una identidad firme. No necesita un comité para emprender su trabajo ni requiere aprobación de los jueces de moda ecológica. Al igual que en política, hay personajes que tratan de decirle al mundo cómo debería ser, cuando el 'Stibara tetraspilota' nos demuestra que ser tú mismo es suficiente.
En definitiva, el 'Stibara tetraspilota' es un símbolo de autenticidad y funcionalidad que no vemos con frecuencia en la sociedad moderna, sobre todo de aquellos que buscan poner etiquetas y controles en todo. Hagamos el favor de aprender algo de este robusto vagabundo del reino animal. Tal vez esté pidiendo a gritos ser oído.