Steven Brault no es solo un lanzador de béisbol. También es un cantante que quizás no te esperabas encontrar en la lista de reproducción de un conservador promedio. Nacido el 29 de abril de 1992 en La Mesa, California, este multi-talentoso jugador ha llevado al menos dos gorras: una en el montículo como pitcher de los Pirates de Pittsburgh y otra en el escenario con el micrófono. Mientras algunos podrían subestimar su popularidad en la MLB, su voz ha hecho eco incluso fuera del estadio. Pero su arte no es del estilo de los que se suben al púlpito para predicar sobre la última moda izquierdista. Ahí va una razón importante para seguir encantados con este personaje tan diverso.
Versatilidad Humana: En una era donde pareciera que debes elegir una sola etiqueta para sobrevivir en el yesquero binario de la aceptación social, Brault levanta ambas manos. No le basta con ser solo deportista o solo cantante. Aspira a ser una figura completa. ¿Por qué tener que elegir? En un mundo que a menudo empuja a las personas a roles predefinidos, él lo rompe, mostrando que puedes golpear un jonrón en la vida y luego convertir esa pasión en música.
Desmantela la Arrogancia: Quienes critican a los deportistas que se meten en la música quizás deberían considerar reflexionar sobre sus ‘mandamientos de roles’. Brault nos pregunta que por qué no podría un deportista tener talentos musicales o artísticos. Cuando él agarra un micrófono, realiza una rendición novedosa, inspirada y auténtica, rompiendo cualquier teoría de que solo los ‘genuinos’ músicos pueden tener éxito. Aquí sí que nos burla el mito de que para poder ser algo, tienes que estar etiquetado desde pequeño.
Sin Agenda Oculta: A contramano de muchos artistas actuales, Brault no se sube al pedestal moral para dar lecciones de vida. Eso relaja a muchos aficionados que buscan entretenimiento puro y no un sermón. A cierto grupo le puede incomodar que Brault no use su plataforma para sermonear sobre temas politizados y en vez de eso, simplemente entretenga. Para los gustan del béisbol y la buena música, eso ya es suficiente.
El Poder del Compromiso: Cuando Steven Brault se compromete, va con todo. Su compromiso con el deporte y la música es algo de lo que pocos pueden presumir. Este enfoque todo-o-nada lo mantiene tanto en la alineación de los Pirates como también en las listas de reproducción. La dedicación de Brault a sus dos amores es una lección para todos aquellos que creen que uno debe conformarse con una sola vía en la vida.
El Factor Sorpresa: Independientemente de tus polos de afinidad política, es difícil no sentir ninguna sorpresa al enterarte de su otro talento. Te hace pensar, repensar allá en el fondo de tu crisálida mental: '¿y si yo también pudiera hacer más de lo que me han dicho que puedo?' Su vida misma es una refutación viviente a aquellos que piensan que el camino de un individuo está predeterminado por sus primeras decisiones.
Rasgos Conservadores: En un mundo musical dominado por mensajes progresistas, Brault mantiene el enfoque claro: entretener. Su estilo no necesita justificarse mediante eslóganes vacíos o guiños culturales. Eso ya hace mucho y, para aquellos que no se identifican como partícipes de las narrativas contemporáneas, representa un soplo de aire fresco.
Un Espíritu Resiliente: No todo ha sido perfecto en la carrera de Brault, pero esa habilidad para renacer (ya sea desde una lesión en el campo o desde una mala nota en una canción) personifica el espíritu de resiliencia. Las caídas son oportunidades para levantarse, y eso él lo ha probado con cada temporada, cada canción. Fúsil un hito en el que se reconocen muchos, más allá de sus preferencias políticas.
Apoyo Inesperado: Aunque Batieron sus aplausos por su habilidad, irónicamente, Brault ha reunido fanáticos que nunca pensaron que seguirían a un pitcher de los Pirates por su talento musical. Hasta los más desconfiados en aceptar nuevos talentos se han encontrado tarareando sus canciones, la ironía del destino.
Tradicionalismo Moderno: Brault logra algo que parece una paradoja: ser un renovador mientras se mantiene fiel a la atemporalidad del béisbol y la música. No necesita embriagarse con modernidades pasajeras para ganar relevancia; su talento habla por sí mismo.
Inspiración Subestimada: No se trata solo de ver a un jugador cantar; se trata de inspirarse de un individuo que no ha permitido que las limitaciones definan su potencial. Nos recuerda que aún en 2023, la perseverancia, el trabajo duro y el no tener miedo a versatilidad todavía tienen lugar en este mundo.
Y así, Steven Brault sigue uniendo fuerzas, moviéndose con la fluidez que pocos son capaces de lograr. Desmontando nociones predefinidas sobre lo que un atleta, músico - o ser humano - debe ser, su existencia misma incomoda a una élite que pretende decirnos qué está permitido. Tal vez eso es exactamente lo que hace falta: acordarnos de que, en última instancia, el arte, el deporte y la vida en sí, son nuestras paletas personales para pintar como queramos.