Smart City: La Película de Futuros Prometidos y Realidades Sorprendentes

Smart City: La Película de Futuros Prometidos y Realidades Sorprendentes

Una película que explora el futuro ultratecnológico y el precio de la privacidad a cambio de la conveniencia: 'Smart City' ofrece una crítica audaz al progreso desenfrenado.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¿Una ciudad inteligente que hace que Alexa parezca una calculadora de bolsillo? Así es 'Smart City', la película que debutó en el verano de 2023 y ha dejado boquiabiertos a espectadores de todo el mundo, especialmente a aquellos que perdonan todo en nombre de la innovación ciega. Este filme, dirigido por el pionero canadiense, James E. Carter, fue rodado en la cosmopolita Toronto, un escenario elegido por su amalgama única de tecnología y tradición. Sin embargo, 'Smart City' no es un cuento de hadas sobre ciudades del futuro; es una obra maestra que entrelaza la realidad con las elevadas promesas del progreso desenfrenado.

La trama gira en torno a la metrópolis de Urbania, una ciudad ultratecnológica donde cada aspecto de la vida diaria está orquestado por sistemas maniáticos de inteligencia artificial. Desde el transporte público autónomo gratuito (que suena como un sueño húmedo tecnocrático) hasta la imposición de normas sociales a través de semáforos psicoanalíticos, 'Smart City' destaca la relación simbiótica entre habitantes y tecnología, llegando a lograr que la vigilancia masiva parezca un día de campo camuflado.

Una de las características más notables de Urbania es su promesa de reducción de la huella de carbono, un tema tan ensalzado que casi eclipsa el hecho de que sus ciudadanos han intercambiado, sin reservas, su privacidad por conveniencia. Un clásico ejemplo de la ética progresista: sacrificar lo tangible y personal por el glamour inmediato. Carter expone magistralmente la fragilidad de dichos pactos, mientras presenta un panorama donde las relaciones humanas genuinas pasan a segundo plano frente a algoritmos de preferencia y pautas de comportamiento regulamentado.

La pieza estelar la aporta Oliver Grant, en su interpretación del protagonista, Ethan Black. Este personaje, un ingeniero tecnófobo obligado a vivir en el corazón automatizado de Urbania, navega en un dilema ético entre las promesas de un futuro brillante y la erosión de las libertades individuales. A lo largo de la trama, Black descubre el precio que se paga al ser 'inteligente': la libertad.

Además, la crítica no ha escatimado en elogios por el manejo visual de la propaganda utópica de Urbania. Los colores vibrantes y el espectáculo visual están diseñados para mantener a los ciudadanos en un perpetuo estado de asombro, algo que no dista mucho de las estrategias del mundo real para fomentar una confianza ciega, no muy distinta de las tácticas empleadas en los movimientos de la posmodernidad liberal luego de su supuesto auge.

Por supuesto, no se puede olvidar el punto álgido de 'Smart City': el descuido absoluto al factor humano. Con edificios inteligentes que vetan el acceso a los "improductivos", Carter ofrece un guiño satírico y, por qué no decirlo, una crítica afilada hacia un futuro donde el valor humano está atado al rendimiento algorítmico. A través de una narrativa explosiva y situaciones límite, la película lanza una interrogante crucial: ¿Cuál es el verdadero costo de la calidad de vida?

El estreno en cines se convirtió en un fenómeno cultural, especialmente en países desarrollados, donde las ideas de ciudades del futuro siempre provocan debates acalorados. La ironía está servida, siendo la audience, constantemente atraída por lo novedoso, sometida a la misma miopía que Critter critica. No es sorprendente que, muchos aplaudan la mera factibilidad de la inteligencia urbana sin cuestionar las ramificaciones humanísticas.

En definitiva, 'Smart City' no solo se atreve a poner en tela de juicio el futuro tecnocrático que tanto se desea, sino que también lanza un llamado de atención hacia aquellos que creen que salvaguardar el planeta solo depende de la tecnología. Mediante la sátira y el espectáculo, la película aborda temas que incomodan y que, al mismo tiempo, invitan a un análisis más profundo de hacia dónde nos dirigimos. Ahora bien, ¿están los espectadores preparados para enfrentarse a esas verdades incómodas? Seguro que no. Pero les guste o no, la reflexión es inevitable y 'Smart City' consigue, con astucia, que lo inevitable se convierta en real.