Siemens Goole: El Resurgir Industrial que los Progresistas No Quieren Ver

Siemens Goole: El Resurgir Industrial que los Progresistas No Quieren Ver

La fábrica de Siemens en Goole sigue siendo un innovador motor económico que algunos simplemente prefieren ignorar.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Siemens está construyendo su fábrica en Goole, Reino Unido, y tiene a muchos subiendo por las paredes. Desde su anuncio en 2018, esta colosal inversión promete un renacimiento industrial similar al que alguna vez impulsó el crecimiento económico que las izquierdas tanto disfrutan señalar como algo del pasado. En un área de más de 67,000 metros cuadrados, Siemens busca fabricar trenes modernos y eficientes utilizando tecnología de vanguardia, y todo esto justo en el corazón industrial de Inglaterra.

Los hechos son crudos y sencillos. La obra, prevista para potenciar una localidad estancada en una economía post-industrial, ha echado raíces comenzando oficialmente en 2019 con una inversión de 200 millones de libras. La planta se propone crear hasta 700 nuevos puestos de trabajo directos, además de miles indirectos, revitalizando de una vez por todas el empleo en la región. ¿No deberían estar celebrando todos? Parece ser que no es el caso para algunos.

¿Qué es lo que realmente incomoda de la llegada de Siemens a Goole? Bueno, además del supuesto progreso y desarrollo económico, la planta significa más trenes y más eficiencia en transporte. ¡Horror! Imagina lo que esto podría hacer por la industria británica si se replica. Pero hay quienes prefieren que Goole se estanque en la memoria industrial de los años dorados, que impulsa a pensar demasiado en lo que implica éxito, innovación y competitividad en términos empresariales actuales.

Veamos lo bueno. Con la estrecha colaboración del gobierno británico y Siemens, el proyecto se enfoca también en la sostenibilidad. Así es, fabricarán trenes que no solo compiten en funcionalidad sino también en huella ecológica. El uso de la última tecnología en fabricación inteligente (prototipos digitales, sensores conectados, etc.) está planeado para hacer de esta planta un ejemplo a seguir en industria sostenible. ¿Qué tiene eso de malo a menos que se prefiera rezagar la tecnología británica? Esta es la oportunidad que se burlará de cualquier intento de desprestigio sobre las industrias modernas.

La fábrica de Goole ya ha comenzado a mover su maquinaria, y el suministro de trenes está previsto para el proyecto ferrovario Thameslink en Londres. Esta no solo es una bendición para los usuarios de transporte público, tampoco es únicamente un impulso para la infraestructura de Londres. Es una afirmación de que los británicos aún pueden construir, liderar e innovar en el sector ferroviario mundial. Pero muchos prefieren pasar por alto el aporte positivo de una empresa extranjera con base en Europa, una ironía en medio del debate del Brexit.

Mientras que algunas voces autoproclamadas siguen abogando por la preservación de las estructuras antiguas de comercio que impiden el crecimiento, Siemens está edificando. Y no podemos ignorar el hecho de que esto, por fin, también promociona la educación y la capacitación en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), algo que el país necesita con urgencia. La planta en Goole ofrecerá un centro de formación laboral. Una generación joven que puede ver más allá de los muros fabriles se encuentra a favor.

Por supuesto, siempre existen quienes temen que el progreso "empresarial" pueda sobrepasar ciertos límites. Pero, ¿acaso no es la innovación la que ha llevado a otros países a liderar en múltiples sectores? Quizás sea tiempo de admitir que el renacer industrial no es exclusivo de las administraciones progresistas. El crecimiento económico debería estar siempre en la agenda.

Irónicamente, mientras algunos temen a que la economía británica entre en recesión, esta planta es prueba de que con visión y estrategia, líneas enteras de producción se vuelven viables de nuevo. Siemens lo está demostrando. Permítasele continuar su labor de revivir un gremio, de desafiar los estándares y, posiblemente, incomodar a quienes se afianzan en antiguos paradigmas.

Una y otra vez, proyectos de esta envergadura demuestran que las fronteras no son muros, sino puentes hacia el desarrollo. En lugar de criticar, tal vez sea más productivo alentar estos modelos como herramientas para confrontar los desafíos actuales. Ese es el ejemplo que Siemens ofrece en Goole, un modelo que incluso aquellos que despotrican sobre el capitalismo podrían encontrar útil.