¿Le importan más los derechos de los reptiles que los de los humanos? Bueno, puede que así sea si no ha escuchado de los antiguos Shinisauria. Estamos hablando de un orden de reptiles que habitó lugares como Europa y Asia en el período Cretácico, hace unos 110 millones de años. Imagínese, un tiempo donde el planeta aún no había sido arruinado por consideraciones ecológicas radicales y donde la naturaleza se autorregulaba sin la intervención burocrática de los humanos modernos.
Lo primero que debe saber es que Shinisauria no es solo un término elegante que se lanzó al aire para confundir a aquellos que aman el caos en la biología. Es un grupo de reptiles extintos conocidos oficialmente bajo la familia Shinisauridae y, más específicamente, el género Shinisaurus, del cual hoy solo un representante ha sobrevivido: el cocodrilo chino. Sí, un adorable reptil que hoy vive adaptado en las regiones subtropicales de China, tomando el sol en algún rincón del suroeste de este grandioso país, mientras nosotros discutimos sobre cuánto daño le hace el ser humano al planeta.
La aparición de los primeros Shinisauria nos lleva a esos tiempos donde lo natural era el orden del día y donde todo reptil tenía que luchar contra fieras de colosales dimensiones; un verdadero sálvese quien pueda. No tenían posters de "Salvemos a los Shinisauria" pegados por doquier, y aún así, lograron sobrevivir, distribuyéndose por regiones que hoy en día apenas podemos imaginar sin llenarlas de desarrollos urbanos desalmados.
Estimado lector, continuemos destacando aspectos más grandiosas de los Shinisauria que seguramente harán que palidezca cualquier documental moderno de naturaleza. Un hecho fascinante es que estos animales eran maestros de la adaptación. Desde terrenos áridos hasta húmedos pantanos, los hábitats de los Shinisauria eran variados y recordemos, en tiempos donde no había expertos tratando de convencer a gatos grandes de que sean veganos. En su apogeo, los Shinisauria estaban diversificados con diversas formas que se adaptaban estructuralmente a sus ambientes. Una lección para aquellos que piensan que desaparecerán si el aire acondicionado se descompone.
Y ahora, nos encontramos con el valiente cocodrilo chino, la única voz que queda en el coro de los Shinisauria. Luchando por su supervivencia, sin la necesidad de que Greta Thunberg haga campaña por ellos, el cocodrilo del lago Tiaoxi se contenta con estar confinado a las reservas naturales que todavía nos quedan. Una verdadera locura que en vez de evolucionar para ser naturales depredadores, algunos se complacen inclinándose ante el altar de grupos de activistas. Tal vez nuestra única esperanza sea aprender de la capacidad de adaptación de los Shinisauria para rescatar algo de integridad en nuestra supervivencia como especie.
Vamos a hablar de cifras. Con no más de doscientos especímenes que permanecen en estado salvaje, algunos empiezan a entender que los cocodrilos chinos, representación viviente de los Shinisauria, son colosales sobrevivientes. Quizás esto sea lo que más irrita a las élites que piensan que todo lo que es antiguo debe ser reemplazado por lo "woke" y moderno. Pero, como muchas instituciones atestiguarán, la tradición y la historia tienen una manera de reaparecer cuando menos lo esperas.
Para despertar la curiosidad científica, vamos a señalar que el linaje de estos reptiles ha dejado registros fósiles que, de encontrarlos, podrían reescribir varios capítulos de la historia evolutiva. Sin embargo, hay quienes prefieren gastar millones en pseudo-ciencia antes que apoyar exploraciones verdaderamente innovadoras que podrían ayudar a entender la perseverancia y resiliencia de un orden antiguo como el Shinisauria.
En fin, la próxima vez que escuche una conversación sobre proteger la biodiversidad, acuérdese de los Shinisauria, que sobrevivieron en su momento más crítico, no por la interferencia de fuerzas externas sobre la naturaleza, sino por seguir la implacable lógica del entorno natural. Y eso es algo que siempre será más sensato que cualquier argumento liberal.