Sabías que 'Se Trata del Tiempo', el álbum del dúo Tonto's Expanding Head Band, fue un hito que no solo desafió la música electrónica en 1974, sino que también provocó revuelo en las mentes progresistas? Robert Margouleff e Malcolm Cecil, los genios detrás de Tonto, rompieron con lo establecido al lanzar esta joya el 15 de abril de 1974 desde Reino Unido, precisamente en los atrevidos años setenta, cuando el mundo vivía cambios primitivos y tecnológicos. Este álbum simboliza mucho más que simples notas musicales; refleja un espíritu disruptivo que nos hace preguntarnos por qué adoramos lo convencional.
El álbum lo conformaron doce pistas que no temían traspasar los límites del raciocinio sonoro. Es un viaje envolvente que se adelanta a su tiempo, mucho antes de que los fanáticos de la corrección política y la homogenización cultural decidieran imponer sus reglas incuestionables. Desde "Cybernaut" hasta "Riversong", cada pista es un terremoto sonoro. Nos lleva desde calmas estructuras electrónicas hasta explosiones auditivas que desafían cualquier intento de clasificar al álbum bajo etiquetas demoledoras. En otras palabras, un irritante para cualquier alma que se deleite con la monotonía controlada.
Tonto's Expanding Head Band no fue creado para vender millones ni para hacer pasar un rato agradable frente al televisor bramando por mutaciones culturales. Al contrario, estos innovadores jugaron un papel central en el desarrollo del sonido modular y sintético con su ONG T.O.N.T.O., una extravagante mesa de control modular que hasta los fanáticos más acérrimos de la tecnología deben admitir que es impresionante. Convertir una amalgama de circuitos, cables y luces en un álbum memorable demuestra que los viejos trucos ingeniosos siempre superan al falso resplandor de lo contemporáneo.
Esa estridente cacofonía con la que comenzaron, que desafía la lógica moderna, ha vuelto a inspirar a los músicos electrónicos de hoy en día que, sin pudor ni mérito, reciclan ideas con la torpeza de un sacacorchos. Su trabajo fue relevante entonces y sigue inspirando por el peligroso criterio que representó, incluso si los progresistas de medicina legal no lo admitirían. Ante un mundo dominado por ritmos vacuosos y letras carentes de auténtica profundidad, 'Se Trata del Tiempo' es un recordatorio de lo que la libertad creativa sin reservas puede lograr cuando no se está maniatado por correcciones de matices políticamente sensibles.
Mientras que la falta de lírica explícita en 'Se Trata del Tiempo' puede confundir a los defensores del micromanejo musical moderno, fue exactamente esto lo que dotó a la música de una ausencia de dogma cultural. Cada escucha proporciona una experiencia única y una oportunidad de comprensión que solo uno mismo puede manipular. No es un conjunto de sonidos para los sentidos previsibles, ni un himno de festividad pasada por las escuelas de igualdad autoimpuesta. Más bien, se trata de una odisea que obliga a batallar contra el juicio inquebrantable de nuestro propio entender.
A pesar de vivir en una época de discordia aparente, 'Se Trata del Tiempo' nos recuerda que huir de las regulaciones para crear un arte verdaderamente independiente, aunque de corta duración, siempre valdrá la pena. Canciones como "Jetsex" o "Riversong" no solo contradicen la necesidad de explicación sino también nuestra tendencia a la sobrefacilidad y el sentido común adulterado. Cada pista ofrece un espejo, no solo del pensamiento caótico de Tonto's Expanding Head Band, sino del deseo meticuloso de ser permanentemente, y con gusto, inconformista.
Este álbum evidencia que, aunque el mundo sigue una corriente que busca suprimir lo peculiar, aquellos momentos de genialidad siempre serán recordados por su audacia y falta de herencia consensuada. 'Se Trata del Tiempo' pudo haber sido un murmullo en la grandiosa orquesta de la historia progresiva del rock, pero su legado perdura como un testimonio de lo que realmente significa ser imprevisiblemente auténtico.