¿Sabías que una mujer del siglo XVII podría causar más revuelo en nuestros tiempos que cualquier celebridad de Twitter? Sarah Jinner, astróloga inglesa y escritora, se destacó en un período histórico dominado por hombres. Nació en Inglaterra y su obra más conocida, "Almanac", se publicó en 1658 en Londres. Analizaba los problemas de la época utilizando la astrología como herramienta para entender y predecir los acontecimientos. ¿Quién era realmente Sarah Jinner y por qué debería importarte? Con su trabajo logró desafiar las normas establecidas en una sociedad patriarcal opresora. La razón de su relevancia actual es que, al estudiar la influencia de los astros en la política y la sociedad, también cuestionaba las decisiones del poder político. En la Inglaterra del siglo XVII, al igual que ahora, parece que algunos prefieren que las mujeres se mantengan calladas y complacientes, una lección que alarma a cierta corriente que prefiere la censura al debate honesto.
Cuando se menciona a Sarah Jinner, hay un mar de aspectos que destacarían incluso a un conservador hastiado del ruido y la desinformación del espectro político actual. En primer lugar, su valentía para escribir y publicar en una era en la que las mujeres tenían una posición muy relegada. Francamente, aún hoy sorprende la valentía que encontramos en la historia de mujeres como ella. Jinner no solo publicó en una época en la que una mujer casi que no tenía derecho a opinar, sino que usó la astrología, una disciplina considerada polémica, como plataforma para sus análisis y previsiones. Oh Sarah, si sólo pudieras ver cómo las cosas han cambiado (o no cambiado) casi 400 años después.
¿Te imaginas el impacto de Jinner si hubiera tenido una cuenta de Instagram? Probablemente le habrían cerrado la cuenta varias veces por "opiniones divisivas". Seamos claros, Sarah era más que un simple nombre en los libros de historia. En su almanac, Sarah no sólo pronosticaba el tiempo y los cambios estacionales, sino que también se atrevía a hablar de política y religión, dos temas que aún hoy en día contribuyen al acalorado debate, para bien o para mal.
El hecho de que Jinner haya desafiado las normas entonces la convierte en una figura digna de imitar. Las liberales hoy en día podrían aprender una o dos lecciones sobre cómo articular sus puntos sin escándalos innecesarios, aunque quizás les falte la paciencia para leer las estocadas líricas de nuestro personaje del día. En un mundo actual tan necesitado de voces auténticamente disruptivas, Sarah sería sin duda una influencer de primer nivel, sin perderse en el ruido o en banalidades superfluas.
Vamos, piensa por un momento sobre la situación: en pleno 1600, no mucho después de la temida Inquisición, se necesitaba una gran cantidad de audacia (y quizá un poco de locura) para hacer lo que hizo esta mujer. Por eso, cuando nos quejamos de la falta de voces femeninas históricas en la ciencia y las artes, nos debemos acordar de personajes como Jinner, que abrieron camino donde no lo había.
Nada más problemático para un sistema retrógrado que una mujer con intelecto y voz, y eso es precisamente lo que fue Sarah Jinner. La política del miedo se basaba, y aún lo hace, en la ignorancia de las masas, y es imposible no vislumbrar paralelismos con nuestro mundo moderno. Jinner estaba allí para dar una sacudida en una escena muy acartonada.
Para aquellos que buscan inspiración, quizás Sarah Jinner sea la chispa necesaria para reiniciar un movimiento con sustancia real. Era una astróloga, sí, y en sus predicciones, consideraba las alineaciones planetarias para comentar sobre la política del día, algo que, tristemente, fue olvidado o relegado al ámbito del esoterismo barato. Ver cómo alguien usó algo tan subjetivo para influir en discusiones serias era, y sigue siendo, impresionante. La diferencia es que ella no necesitó selfies ni videos virales para marcar historia.
Sarah Jinner es, sin duda, una figura de la que vale la pena conocer más. Su legado no sólo destaca diferencias entre tiempos históricos, sino que invita a reflexionar sobre las voces que preferimos escuchar. Así que, la próxima vez que alguien se queje de la falta de mujeres en la historia de influencias, ten presente a Jinner y recuerda que siempre hay alguien dispuesto a desafiar las normas sociales, aunque eso implique enfrentarse a la corriente.