El Río Sezibwa, ¡ese sí que es un río que dejaría a cualquiera boquiabierto! Olviden los ríos aburridos que cruzan las metrópolis, este río en Uganda es un enclave lleno de misticismo y cultura que muchos se esfuerzan en destruir con modas progresistas y ecologistas extremas. Ubicado a poca distancia al este de Kampala, la capital del país, Sezibwa fluye entre los distritos de Wakiso y Mukono, y su rapidez no solo es cuestión del agua en movimiento, sino de la historia y las creencias que ha llevado consigo a lo largo de los siglos.
La historia del Río Sezibwa es todo un testimonio de cómo las tradiciones pueden sobrevivir incluso contra las corrientes del 'progresismo' que solo intentan borrar identidades. Según la leyenda, el río nació de los esfuerzos de una mujer embarazada que milagrosamente dio a luz tanto a la corriente de agua como a su hijo. Este asombroso origen se celebra con innumerables rituales culturales, que deberían permanecer intactos, pero que están amenazados por quienes no respetan el pasado.
Ahora bien, claro que pueden decirme que las maravillas del Río Sezibwa son su flora y fauna, y no seré quien lo discuta. Los árboles que bordean el río hacen una sombra tan relajante que uno podría olvidarse de los desvaríos liberales que intentan 'reformar' todo cuanto tocan. Es hogar de muchas especies, y cada una tiene un rol en el equilibrio ecológico que no necesita de planos de acción estridentes.
Y hablando de esas acciones, vaya, qué descontrol hay a veces. ¿Conocen esos proyectos millonarios que solo existen para llenar bolsillos y aplaudir autosuficiencia liberal más que proteger? El Río Sezibwa ya tiene lo que necesita: respeto y admiración. No necesita una intervención desenfrenada disfrazada de 'protección' que traiga con ella una burocracia eternamente insatisfecha.
El mejor propósito del río es su impacto cultural y espiritual. Es un lugar de milagros, por ejemplo, no hay fin de voces que dicen que sus aguas son mágicas, capaces de bendecir a quienes buscan sus favores. ¿Ustedes creen que esto podría suceder después de millonarios proyectos 'verdes' destinados a convertirlo en un parque de diversiones para turistas extranjeros con “buenas intenciones”?
Lamentablemente, la tentación de despojar al lugar de su esencia para transformarlo en otro atractivo turístico es una amenaza persistente. El desarrollo turístico está aquí para arrancar las raíces culturales en nombre de un progreso que avanza como tren en alta velocidad sin destino fijo. Lo llaman potencial económico, pero para los sabios de la zona, representa un riesgo de perder lo que los define.
Y no se puede hablar del Río Sezibwa sin mencionar la espiritualidad que lo rodea. Cobijado por las tradiciones religiosas y persuasiones animistas, el río es un lugar de peregrinación. Los habitantes locales vienen a orar y hacer ofrendas, perpetuando una conexión verdadera con lo divino que los agnósticos y racionalistas jamás entenderán. Esta esencia espiritual, por sí sola, es motivo suficiente para oponerse a cualquier intervención que lo 'globalice' en nombre de una inclusividad mal entendida.
Finalmente, si estamos hablando de derechos, entonces hablemos del Río Sezibwa: sus derechos para permanecer como es, específico e irrepetible, sin intervención de aquellos que piensan que cada centímetro de tierra debe estar 'optimizado'. En ocasiones, la mejor opción es dejar que las cosas buenas sigan su curso sin alterarlas. No toquen lo sagrado en nombre de su progreso ilusorio, aprendamos a valorar las maravillas del mundo tal como son.