Hay artistas que pasan por debajo del radar del mundo musical dominante, y Richard Dawson es uno de ellos. Este músico británico nace en la ciudad industrial de Newcastle upon Tyne en 1981, una región conocida más por sus minas de carbón que por sus estrellas de rock. Pero, ¿qué hace que Dawson sea tan especial y digno de discusión? Bueno, como dice esa frase un tanto malsonante, es un artista “que no sigue las reglas”. A diferencia de los fabricados pop-star que se ven obligados a seguir las instrucciones de los productores, Dawson sigue su brújula interna y resulta en un trabajo que no tiene igual. Sus letras rebosantes de creatividad y esas melodías, a menudo acompañadas por su inseparable guitarra, son una muestra clara de su genialidad.
Muchos han intentado encasillar a Dawson dentro de algún género musical, pero ¿cómo encasillar a alguien que escapa de todos los moldes? Influenciado por el folk, el rock y lo experimental, su estilo es una mezcla que rompe con lo convencional. Es como si te encontraras una feria medieval dentro de una discoteca punk. Inexistente para los grandes medios de comunicación que prefieren alimentar a las masas con contenidos light, Dawson ha labrado su camino al margen de las exigencias comerciales, algo que se debe a su fuerte personalidad y, quizás, a sus raíces inglesas imbuidas de orgullo local.
Dawson comenzó su carrera a temprana edad tocando en bares y pequeños espacios al aire libre de su natal Newcastle. Con el paso de los años, ha producido álbumes que algunos críticos, esos que todavía no se venden al mejor postor, describen como “joyas artísticas”. Desde sus inicios, cada pieza parece contar una historia sacada de leyendas británicas pero con un toque moderno, como un trovador que combina métrica antigua con riffs contemporáneos, algo que los hipsters de las ciudades nunca podrán entender.
En 2017, lanzó "Peasant", un álbum que, como era de esperar, no esperó por la adoración del mainstream. Se enmarca en un contexto medieval pero que utiliza esa temática para hablar sobre situaciones actuales. El disco explora historias de campesinos luchando por sobrevivir en medio de penurias. No es justo para las cadenas de radio comerciales, que prefieren tocar canciones de letra plana y criticable, ahondar en trabajos tan sofisticados y completos.
Pero si Dawson tiene una habilidad especial, es la de contar historias que importan. No toma el camino fácil ni el que deja felices a todos los demás. En "2020", otro de sus álbumes, continuó con su ímpetu revolucionario. Las canciones viajan por el caos del mundo moderno, hablando de temas que tocan las fibras de una ciudadanía apática frente al dramatismo político y la indiferencia social. Richard Dawson es sin duda un narrador barítono, no un mero cantante.
A lo largo de su carrera, Dawson ha venido colaborando en variados proyectos, mostrándose siempre dispuesto a expandir su horizonte artístico. Su participación en el grupo Hen Ogledd junto con otros artistas es un claro ejemplo de su capacidad para transformarse y seguir desafiando los prejuicios de las masas. Ellos sumergen sus proyectos en un caldo de folk psicodélico y música electrónica, un deseo de llevar contra la corriente lo que la cultura pop dominante dice que está de moda.
Es notable que aunque su estilo puede quedar relegado del foco mediático tradicional, es precisamente su honestidad lo que continúa ganado el respeto de muchos seguidores y expertos, los cuales buscan una alternativa a los clichés líricos de hoy en día. Richard Dawson, un verdadero trovador moderno, ofrece dulces sonoros para aquellos que se toman el tiempo de escuchar más allá de lo que se ofrece en el plato principal de la industria musical.
Así que si buscas algo honesto y apasionado en un océano de mainstream desechable, dale una oportunidad a Richard Dawson. Pero recuerda, no lo hagas si prefieres quedarte dentro de tu burbuja de confort auditiva, porque su música, como su filosofía, no se disculpa por ser diferente.