Desmenuzando la Resolución 1936: ¿Realmente Necesaria o un Juguete Político?

Desmenuzando la Resolución 1936: ¿Realmente Necesaria o un Juguete Político?

La Resolución 1936 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2010, extendió la misión UNAMI en Iraq por otro año. ¿Fue realmente necesaria o simplemente un juego más de los políticos de siempre?

Vince Vanguard

Vince Vanguard

La burocracia interminable de las Naciones Unidas sigue haciendo de las suyas. La Resoulción 1936 del Consejo de Seguridad se aprobó como si fuera la obra maestra que el mundo entero estaba esperando. Esta resolución, adoptada el 5 de agosto de 2010, extendió el mandato de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Iraq (UNAMI) por un año más, hasta julio de 2011. La pregunta es: ¿realmente hizo alguna diferencia significativa? Detrás de esas puertas cerradas del Consejo de Seguridad, donde los políticos disfrutan de sus ventosos discursos, esta resolución fue impulsada para supuestamente ayudar al Iraq post-guerra. Pero miremos un poco más de cerca lo que esto realmente significa.

Primero, hablemos de quiénes estaban detrás de esta adopción. Dieciséis miembros del Consejo de Seguridad aclamaron la resolución 1936 como un paso necesario para apoyar el progreso político, social y económico en Iraq. Así que sí, los de siempre. Como si prolongar una misión burocrática con más reuniones no solucionadas de los grandes políticos del mundo realmente cambiara algo en el terreno. ¿Realmente creyeron que enviar a más burócratas a una zona de conflicto iba a ayudar a reconstruir un país? Claro, como si las páginas de un documento tuvieran poderes mágicos para barrer la inestabilidad sectaria y la violencia que afligía a Iraq.

No nos engañemos, esta resolución surgió en algún lugar donde los altos mandos ni siquiera tienen que preocuparse de mojarse los zapatos. Iraq estaba devastado por años de conflicto, liderado por actores que realmente preferían tener en cuenta sus agendas internas al progreso genuino del país. Bajo el paraguas de esta ayuda internacional, la realidad frecuentemente olvidada es que no todos los problemas pueden resolverse a larga distancia desde cómodos despachos en Nueva York.

La resolución 1936 se aprobó con el argumento de que Iraq necesitaba supervisión para sus comicios. ¿Pero no supondría uno que un país europeo tal vez -con muchísimas menos complicaciones- podría necesitar este tipo de ayuda? Al contrario. Mientras las Naciones Unidas extienden sus operaciones, pocos resultados tangibles parecían verse en la tierra iraquí, donde la vida para el ciudadano promedio todavía estaba lejos de ser digna. ¿Promover diálogos políticos robustos usando lo mismo de siempre? Ya vimos cómo ese enfoque ha avanzado mucho en resolver otros conflictos globales, ¿verdad?

Mientras se desarrollaba este teatro burocrático, el pueblo iraquí permanecía atrapado en el meollo de la violencia diaria. ¿Por qué esta solución extranjera y recetada habría funcionado? La resolución instaba a diplomáticos de la ONU a brindar apoyo electoral al gobierno iraquí. Entonces, íbamos a pasar por las emociones de otra operación internacional con una tasa de éxito cuestionable. La ayuda internacional toma su tiempo, pero no parece que estas medidas hubieran cambiado la inseguridad palpable en las calles de Bagdad. En resumen, más una distracción costosa que un salvavidas efectivo.

La resolución 1936 pretendió facilitar la reconstrucción política y el establecimiento de la democracia. Sin embargo, una cosa es escribirlo en un papel bonito, y otra bien distinta es gestionar una nación desgarrada por conflictos desde una mesa de conferencias en Nueva York. Es de sentido común suponer que desde los bureaux neoliberales no tendrán el gusto de ver los efectos directos de sus «maravillosos» decretos en lugares realmente necesitados.

Extendiendo la misión UNAMI, más de lo mismo, en vez de trabajar en soluciones de fondo para facilitar la paz,. Pasar papeles de un lado a otro no deja de ser un plan eficaz cuando lo que se busca es la relevancia internacional en vez de mejorar la vida de los individuos realmente afectados. Los esfuerzos nacionales e internacionales para estabilizar Iraq siguen, inevitablemente, atascados en un ciclo que data de décadas.

Además de franquear las elecciones en Iraq, ¿qué logró realmente esta resolución? Las expectativas deberían ajustarse a la realidad. Lo que debía ser un compromiso auténtico para la paz se convirtió en más de lo mismo como las recetas que muchos esperan arreglaran sus problemas intergubernamentales.

La verdad es que la Resolución 1936 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pintó un cuadro colorido de intervencionismo extranjero glamouroso, sin ofrecer reformas estructurales visibles. Un paisaje diplomático sin sentido para una región que exige más acción local que promesas estériles de las altas esferas. Basta de las ilusiones de los papeles sellados que prometen mundos y fondos. Finalmente, Irak sigue cargando con el peso del intervencionismo "intervencionista" sin una hoja de ruta clara.