Imagina un cuento donde los buenos de Hollywood toman decisiones de vida o muerte, pero en lugar de la gran pantalla, es el Consejo de Seguridad de la ONU con su Resolución 1086. Esta resolución de 1996 decidió ampliarle el mandato a las fuerzas en Bosnia con la esperanza de consolidar la paz. Fue adoptada el 29 de noviembre de 1996, en la sede de las Naciones Unidas. Ahí estaban todos, sentados en Nueva York, creyendo que con una simple votación podría moldearse el futuro de la humanidad en regiones complicadas.
La Resolución 1086 se enmarca en un contexto donde las Naciones Unidas y sus miembros actuaban como si el mundo fuera un tablero de ajedrez que ellos podían controlar desde una oficina, bien lejos del tiroteo. La misión pretendía respaldar los Libros de Dayton, que terminaron la guerra de Bosnia tras años de brutalidad. Claro, la teoría suena genial: tropas multinacionales, diplomacia, paz inmediata, un final feliz, ¿verdad? Bueno, considerando el largo historial de ineficacia burocrática, muchos se preguntan si estas resoluciones no son más que espectáculos políticos.
¿Por qué debería importarte esta resolución? Como cualquier plan bien intencionado, fue una combinación de aspiraciones nobles y realidades incómodas. La ONU, a menudo calificada como un club de millonarios jugando a ser superhéroes, amplió el mandato del ya existente equipo de operaciones para asegurar que el Acuerdo de Paz de Dayton no se venga abajo. En su momento, fue una apuesta para que la paz tomara raíz en los Balcanes, y para que los políticos en Nueva York se colgaran la medalla del "deber cumplido".
Pero, oh, la ironía política. ¿Se ha preguntado alguien si realmente resolver las tensiones de siglos toma un documento firmado en una sala alfombrada en Nueva York? La resolución consideró sin pestañear mantener una presencia militar para promover la convivencia pacífica. Ah, y no olvidemos cómo esto siempre termina quedando en el olvido hasta que algún periodista lo desentierra para ganar clicks en tiempos actuales.
Ahora bien, uno podría pensar: si la ONU está tan decidida, ¿por qué solo extender el mandato y no adoptar medidas más contundentes? Porque en este juego internacional, nadie quiere ser el que corte de verdad el pastel con un cuchillo afilado. Mejor un bisturí blando.
La Resolución 1086 pasa a la historia como uno de esos movimientos donde la comunidad internacional se da una palmadita en la espalda por ser "valiente" y "decisiva", mientras de fondo seguían las disputas. En ese entonces fue elogiada, hoy es vista hasta con cierto sarcasmo. Eso es lo que pasa cuando las resoluciones se quedan en papel mojado y las palabras bonitas fallan en apagar incendios.
Quizás te preguntes, ¿la ONU ha cumplido con su rol como administrador de la paz mundial a través de resoluciones como la 1086? Depende de a quién preguntes. Algunos dirán que sí, que esto trajo estabilidad (brindando estabilidad temporaria, claro está). Otros podrían verlo como una maniobra para no hacer nada realmente valiente mientras sonaba la banda sonora de "Misión Imposible" al fondo.
Así que cada vez que alguien mencione la ONU y sus resoluciones, ten presente que aunque la intención sea buena, la ejecución es lo que hace la diferencia. En este pulso continuo, rezamos para que quien tenga el papel decisivo sepa bien lo que hace. Porque de Resoluciones llenas de promesas, está lleno el camino de las Naciones Unidas.