¡La WWE ha estado al rojo vivo últimamente! Desde sus emocionantes eventos en arenas alrededor del mundo hasta sus controversias más recientes dentro y fuera del ring. La WWE, o World Wrestling Entertainment, ha sido un gigante en la industria del entretenimiento desde su fundación en 1952, al inicio como Capitol Wrestling Corporation Limited. Este espectáculo deportivo, que ha tenido su base en Stamford, Connecticut desde la expansión de Vince McMahon en los 80s, es un caleidoscopio de escándalos, políticas y, claro, mucha acción. Pero lo que realmente está causando estragos es el mero hecho de cómo la WWE está reflejando y, en cierto modo, promoviendo valores conservadores a todo pulmón.
Primero, consideremos la naturaleza de las historias que la WWE nos ofrece. La lucha libre no es solo un ejercicio en deporte físico, sino un claro reflejo de las narrativas de bien contra mal, poder y justicia, características que se ajustan claramente a una visión de mundo conservadora. Desde patriotas luchadores como John Cena hasta héroes con moral inquebrantable como Hulk Hogan, la WWE ha sido una de las pocas plataformas masivas que todavía se atreve a pintar la tradicional historia americana en sus programas.
Segundo, la WWE bajo la dirección de Vince McMahon ha otorgado reconocimiento y visibilidad a narrativas que glorifican el trabajo duro y el mérito personal. Durante años, la leyenda de Stone Cold Steve Austin resonó con la gente trabajadora porque representaba a alguien que no aceptaba órdenes de nadie y se ganaba su lugar a puño y gritos. Una mentalidad que choca con el 'welfare state' que a algunos les gustaría aplicar con total desenfreno sin pensar en las repercusiones a largo plazo.
El impacto global de la lucha libre y su mensaje predominante son claros indicios. Mientras muchas compañías de entretenimiento se inclinan hacia lo políticamente correcto para apaciguar a la audiencia, la WWE se mantiene firme en su camino. Sigue ofreciendo personajes que no temen expresar su amor por la bandera, la nación, y los valores que alguna vez se propagaron como un fuego por todo Occidente.
Y hablando de Occidente, dejemos claro que la WWE, a pesar de estar basada en los EE.UU., sus programas son transmitidos a más de 800 millones de hogares a nivel mundial, difundiendo su mensaje y su estilo inconfundible. ¿Qué otra arena combina la competencia feroz con un aplauso por los valores de familia y patriotismo con esa magnitud? Claramente, no hay nada más conservador que apoyar a tu nación, sonreír mientras ves arder a tu enemigo en el ring, y recordar que así fuimos construidos: por leones, y no por ovejas.
Quizás uno de los elementos más provocativos es cómo la WWE aún mantiene la completa libertad de discurso, permitiendo que los personajes se expresen, a menudo saliéndose del guion para deleite del público. Las cámaras no han cesado de mostrar a superestrellas como The Rock, quien, a pesar de su éxito hollywoodense, no ha dejado de simpatizar en sus papeles con una reseña implícita a los valores de disciplina, respeto y esfuerzo. O más recientemente, Cody Rhodes, cuyos mensajes sobre legado y tradición resuenan alto con aquellos que consideran que ser estadounidense debe significar algo.
Pocos pueden ignorar la manera en que los eventos de la WWE celebran la diversidad, no del tipo de la moda progresista, sino una diversidad de talento: desde luchadores de México que aportan el estilo de Lucha Libre, hasta las enormes e implacables fuerzas europeas convertidas en superestrellas. Este énfasis en la unión es celebrador y refrescante, a menudo contrastando con la excesiva segmentación que algunas ideologías tienden a promover.
Y no podemos olvidar el icónico SmackDown. Hablamos de una marca que, por su nombre mismo, sigue recordándonos que a veces en la vida solo hay un camino a seguir y es enfrentar cada problema que encontramos.
En resumen, la lucha sigue siendo una chispa de la verdad para quienes no están dispuestos a doblegarse ante la corrección política o la presión social, para aquellos que creen que el sudor y el talento verdadero puede conquistar todas las barreras. Si te sientes abrumado por la constante oferta de la mediocridad y corrección, pon un pie en el cuadrilátero y descubre el magnetismo puro de la WWE, donde con cada golpe nos recuerda que las tradiciones y el coraje aún tienen un lugar asegurado.