Si alguna vez has creído que un simple estribillo no podría causar revuelo, no has escuchado 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra'. Esta joya musical, que mezcla ingeniosamente ritmo pegajoso con un estilo irresistiblemente entretenido, fue un fenómeno en Tamil Nadu, India, en la década de 1990. ¿El cerebro detrás de esta creación hipnótica? El compositor Deva, conocido por su capacidad de capturar la esencia del cine tamil de forma sonora. La canción apareció en la película de 1994 'Senthamizh Paattu', dirigida por una leyenda del cine tamil, P. Vasu. Vaya, ¿y por qué esta canción, que parece inofensiva, molesta tanto a los exponentes actuales de la corrección política? Pues, simplemente porque captura una época donde la música era sobre entretenimiento puro sin tildes ni diacríticos de la moral postmoderna.
Quienes crecieron en un entorno musical donde se exalta la diversidad de ritmos y letras, pueden recordar cómo 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra' estaba en todas partes, desde radios hasta telenovelas. La cantante que dio vida a este tema, con su voz única e inconfundible, fue K. S. Chithra, una diva que no necesitaba de autotune ni campanas mediáticas para resaltar. Ella y su interpretación contribuyeron a que esta canción se convirtiera en un himno en muchas celebraciones locales. En una era donde la música se juzgaba por su capacidad de hacer vibrar a la audiencia, y no por esquemas más sofisticados, 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra' fue y sigue siendo un estandarte.
El éxito se extendió rápidamente, ayudado tanto por la radio como por la televisión, demostrando cómo el arte puede unificar a una comunidad sin necesidad de un discurso políticamente correcto. La fama de 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra' cruzó las fronteras del estado e incluso aquellos que no hablaban tamil, tarareaban al ritmo contagioso. Para tener una idea clara de esta canción es necesario entender el contexto de la década de los 90 en la India. Era una época de experimentación en el cine tamil y en la música. En aquellos días, arriesgarse y presentarse de manera auténtica en el arte era algo valorado, a diferencia del actual escenario musical donde cada paso parece calculado para coincidir con las normas de inclusividad de los autoproclamados guardianes de la moral moderna.
Uno de los aspectos que hace única a esta canción es su capacidad para conectar a generaciones. Jóvenes y mayores por igual se encuentran moviéndose al compás de 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra', escapan de las realidades frías del mundano día a día y entran a un espacio donde solo importan las buenas vibraciones. ¿Qué amenaza podría ofrecer esto? Si acaso, se trata de una llamada para regresar a lo básico, a disfrutar del arte sin segundas intenciones. ¿Es incorrecto disfrutar de algo simple, algo que elude el tueste de ideologías contemporáneas?
Ya es hora de rendir homenaje a aquellas creaciones que, sin agenda aparente, han definido una parte esencial de nuestra cultura. La música, en su esencia más pura, como 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra', demuestra que hay una belleza inmensa en el entretenimiento sin pretensiones. Mientras algunos pueden protestar sobre la simplicidad percibida, lo cierto es que esta canción encapsula un tiempo en que reír, bailar y disfrutar eran aceptados sin problemas.
En un mundo donde cada día surgen más regulaciones psicológicas y encauzamientos forzosos para el arte, 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra' representa ese oasis perdido donde el goce era primordial. Que nunca recaiga sobre este tipo de creación la pena de caer en el olvido o de ser opacada por la crítica exagerada que impone tantos filtros que la autenticidad se convierte en un bien raro. Apreciar la música por lo que lleva en sus notas y lo que brinda al espíritu es quizás el acto más subversivo y necesario en la actualidad.
Por todo esto, no podemos sino admirar y seguir festejando aquellas obras que, como 'Ra Ra Sarasukku Ra Ra', nos ofrecen una pausa del ruido que se presenta como música modernista. El regreso a lo esencial podría ser algo que todos necesitamos, y quizá, solo quizá, la libertad de disfrutar puede ser la mayor rebeldía de todas.