Escucha, el mundo no necesita un agujero musical negro que aspire todo lo bueno que queda del rock. Eso es exactamente lo que hace el álbum "Prog" de los rockstars mexicanos The Mars Volta. Publicado el 27 de agosto de 2012, se metieron de lleno en estilos experimentales en Guadalajara. Este álbum es un derroche de riffs complicados y una mezcla frenética de sonidos que grita más "desorden" que "genialidad".
Al entrar al mundo de "Prog", prepárate para ser bombardeado por improvisaciones de guitarra que amenazan con medir tu paciencia. Claro, si te encantan las melodías melódicas que no parecen salir de ninguna parte, este es tu paraíso. Para otros, es simplemente un ruido sin sentido. Los temas se diluyen en interminables jams y letras que parecen más un manifiesto de insurrección que una simple canción. ¿Dónde quedó ese rock directo y al grano? Entre más vueltas dan, menos interesa.
"Prog" nos recuerda que la máxima del "menos es más" no pasó por la mente de The Mars Volta. No, ellos creyeron que saturar los altavoces con sintetizadores y percusiones discordantes haría que su música brillara. Error, es una locura sonora que te deja más confundido que consciente, una especie de arte sólo para aquellos que aún creen que el caos puede ser sinónimo de arte. Y, sí, en esta época de cancelaciones, su sonido es una desafiante declaración para aquellos "liberales" que piensan que lo nuevo es automáticamente mejor.
El disco no es sólo un trabajo, es un revuelo de opiniones. Pero déjame decirlo, un poco menos de estridencia y un poco más de esencia no le vendría mal. En pista tras pista, esta banda saca a relucir su habilidad instrumental. No obstante, la pregunta inevitable sigue siendo "¿Para qué?"
Para ser justos, Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López, los artífices de este festín progresivo, son maestros en dominar sus instrumentos; sólo que a veces cruzan del virtuosismo al mero exhibicionismo. Resulta en una lógica dislocada que a veces parece destinada a no tener sentido. Mientras experimentan con la estructura de la canción, lo único que queda claro es su deseo de desestandarizar a toda costa el rock.
En medio de guitarras martilleantes y voces que suben y bajan de manera espeluznante, "Prog" intenta trazar un nuevo rumbo. Pero a veces nos recuerda a esos exagerados algoritmos de inteligencia artificial que terminan sin pistas de hacia dónde se dirigen. La esencia del rock está en su accesibilidad, un aspecto que The Mars Volta parece ignorar totalmente aquí. Escuchar a "Prog" debería venir con una advertencia sobre dolores de cabeza y confusión existencial.
Ellos, sin embargo, defenderán sus elecciones. Claro, es experimental. Claro, es atrevido. Pero "arriesgado" no siempre significa "bueno" o "necesario". Para aquellos de nosotros que apreciamos las cosas bien hechas, este álbum no es una adición bienvenida a nuestras colecciones. A veces, pisar tierra firme es preferible a dar saltos de fe sin red.
En última instancia, "Prog" es un álbum hecho para aquellos que disfrutan descifrar un laberinto de sonidos intrincados y danzan al borde de lo comprensible. Pero para muchos otros, es una incursión en una cacofonía musical que no siempre es placentera. Aquí un recordatorio: muchas veces volver a los básicos no es retroceder. En una era donde el choque y las disputas son la moneda de cambio, a veces solo queremos una melodía que no sea un rompecabezas críptico.
"Prog" en sí mismo es ese tipo de álbum que te desafía a entrar en su mundo, pero muchos se preguntarán si vale la pena hacerlo. En términos de impacto cultural, es una declaración marginal que busca agitar el barco del rock. Pero a veces, especialmente en estos tiempos de interrupción constante, lo que queremos es un descanso de lo caótico.
Al final, "Prog" es un álbum que continuará sacudiendo cabezas, pero no siempre por las razones correctas. Así que ahí lo tienes, una oleada progresiva que raya más en lo difícil de entender y menos en lo fácil de disfrutar. Para unos es una joya, para otros, un loco espejismo del sonido.