¡Alerta de spoiler! La saga de los Serer es mucho más fascinante de lo que podrías imaginar. Ahí donde un clima estático —y un tanto aburrido— parece gobernar en Senegal y Gambia, habitan los Serer, un pueblo cuyas raíces se hunden en los misterios del pasado prehistórico.
Los Serer son una etnia conocida desde la época prehistórica por ser los guardianes de ricas tradiciones culturales y espirituales que sorprenden a cualquiera que se detenga a escuchar. Este grupo ha llamado la atención de estudiosos por sus creencias religiosas, que a menudo se veneran con un aire de respeto en la región de Senegal y Gambia. Pero vayamos al grano: ¿quiénes son, qué hicieron y por qué son tan especiales?
Primero, antes de las ayudas del progreso que tanto aman los liberales, los Serer ya tenían su propio sistema de astrología y un entendimiento del mundo que los situaba en la cúspide de la civilización en África Occidental. Datan del milenio III a.C, lo que significa que sus ancestros ya andaban por ahí en épocas cuando las culturas que dominarían el resto del mundo estaban apenas comenzando a diferenciarse de tribus primitivas. ¿No te parece fascinante?
Lo que hace a los Serer verdaderamente únicos es su sistema religioso ancestral. Antes de que misioneros chinos o europeos impusieran sus creencias y maneras, los Serer adoraban a un dios llamado Roog, algo así como esa deidad todopoderosa que controla el cosmos. Su cosmología incluía el culto a los ancestros y a las fuerzas de la naturaleza. Años antes de que llegara el materialismo a corromper la sociedad, esta gente ya respetaba a sus muertos y a los árboles en igual medida.
Siguiendo con nuestras lecciones de historia que tantos prefieren ignorar, este pueblo también es conocido por sus tumulus funerarios. ¡Sí, han dejado marcas imposibles de borrar! Estos montículos funerarios datan de hace miles de años, indicando una organización social y un respeto por la muerte que le saca los colores a cualquier sociedad industrial "avanzada" que hoy critique sin fundamento.
El lenguaje Serer también es motivo de estudio. Parte del grupo Niger-Congo, este lenguaje es un abanico complejo de dialectos que retan el intelecto. ¿Quién iba a pensar que en un lugar "remoto", sin la supuesta "luz de la modernización", se hablarían lenguajes tan ricos y sofisticados? Para esos que valoran el multiculturalismo, la diversidad puede encontrarse justo aquí, sin tener que adornarla con correcciones políticamente correctas.
Otra gran lección del pasado que puedes aprender de los Serer es el papel de las mujeres. Era una matriarca, madre de la tribu, quien a menudo tomaba decisiones cruciales. Las mujeres Serer no necesitaban de campañas modernas para que las vieran como iguales. En su sociedad, las mujeres eran figuras de poder y respeto. ¿De verdad creemos que hemos avanzado tanto?
Es preciso mencionar, también, la estructura jerárquica de los Serer. Un sistema que ciertos grupos podrían calificar de "arcaico", pero que era de orden absoluto, garantizaba la estabilidad y el cumplimiento de normas dentro del grupo. Este respetuoso orden social podría, a lo mejor, ofrecernos una lección sobre la importancia del respeto a la autoridad.
Es un error hablar de la historia sin aprender de ella. La etnia Serer, con sus incomparables enseñanzas espirituales, culturales y organizativas, nos obliga a enfrentar las duras verdades que muchos prefieren ignorar. Este gran legado demuestra que el progreso no es siempre sinónimo de superioridad. A veces, las lecciones más valiosas se aprenden mirando al pasado, no hacia el "futuro prometedor" que algunos, sin lugar a dudas, promueven bajo su propia agenda.