Desde las vides llenas de aventuras del cine indio emerge 'Pakka', una película que promete tanto espectáculo como absurdo. Dirigida por S. S. Surya, este enredo cinematográfico se lanzó en abril de 2018 en las diversas pantallas de Tamil Nadu, India. Con una combinación ecléctica de comedia, emoción y secuencias de lucha casi demasiado intensas como para ser reales (pero que son tremendamente entretenidas), 'Pakka' parece diseñado para provocar una que otra sobrerreacción de aquellos que prefieren el cine que no revoluciona emociones.
El enfoque de 'Pakka', lleno de colores y dramatismos, se centra en un encuentro inesperado. Tenemos a Nadhiya, interpretada por Bindhu Madhavi, y Pakkiri (Vikram Prabhu), quienes llevan al público por un trajín de malentendidos, identidades duales y, por supuesto, amor. Solo el diálogo entrega bastantes cargamentos de risas, sumándose a los enredos románticos que cualquier amante de las telenovelas vería y se criticaría. A través de su temática cómicamente ridícula, que retrata cómo Pakkiri intenta equilibrar sus dos personalidades para impresionar y ganarse el corazón de Nadhiya, 'Pakka' desenmascara varios clichés que, de hecho, ponen de rodillas a los fanáticos del drama convencional.
Uno podría preguntarse, ¿qué hace a esta película tan provocativa que, quizás, frustraría a aquellos que abogan por tramas más identificadas con el 'arte' cinematográfico? Desde la extrema puesta en escena hasta una banda sonora que no escatima en estridencias para resaltar las emociones, todo en esta producción está diseñado para saturar los sentidos, sin más. Tal vez ese sea el arte de 'Pakka': desafiar nuestras expectativas sobre lo que debería ser una película con su bravuconería descontrolada. ¿Por qué deber ásperos críticos decidir qué es bueno o malo en el arte cuando el propósito aquí es simplemente entretener?
Claro, algunos críticos puristas podrían argumentar que 'Pakka' carece de profundidad, pero entonces se perderán el punto. La película no pretende ser un manifiesto socio-político o una reflexión existencial sobre la moral humana. Es un recordatorio de que no todo tiene que estar revestido de gravitas para ser auténtico. Después de todo, no hay mayor riesgo que ser 'políticamente incorrecto' en una era donde dicen que hay que andar en puntillas. En este tándem de diversión caótica, ni siquiera los villanos se libran de la comedia, lo que nos recuerda que en este mundo nada debería tomarse demasiado en serio.
Lo que distingue a 'Pakka' de otros títulos es su fresca y vibrante descaro, su enfoque descarnado para crear diversión con narrativas de alto octanaje. El tomarse o no en serio es cuestión de elección personal. Sin embargo, uno debe respetar la esencia de películas como esta por arriesgar con descaro lo que se considera entretenido, e ir contra la gruesa cortina de lo convencionalmente aceptado.
Por supuesto, no es ninguna sorpresa que películas con esta envergadura sean recibidas con gusto en los cine más masivos. No todo lo creado necesita de un trasfondo tremendamente intelectual para mover el ánimo popular. Algunas cosas son hechas sencillamente para disfrutarse y reírse. Quizás eso es lo que necesitamos una realidad compleja de divisiones y debates interminables: algo de evasión flamboyante. Vale la pena considerar que algunas cosas no se crean para ser reformuladas como pruebas de moral, sino para divertir genuinamente, una noción extraña para algunos pero refrescante para muchos.
Si alguna vez hubo un espacio para desafiar la idea moderna del "buen gusto", pues 'Pakka' lo hace como si estuviera en casa. Hay mucho que agradecerle a sus creadores, quienes apostaron por una diversión que no se conforma con el camino fácil de la crítica académica aprobada. Y si algunos se sienten incómodos al presenciar tal desprecio hacia las normas del buen arte, quizás sea hora de darse cuenta de que el gusto es un reto, no una imposición.
Así que, si tienes el estómago para enfrentarte a una tormenta de emociones locas, no dejes de darle una oportunidad a 'Pakka'. Al final del día, quizás descubramos que entre toda esta algarabía hay lugar para el entretenimiento desternillante que no pide disculpas.