Si creías que el cine independiente ya no podía dar de qué hablar, permíteme presentarte 'Ostia', una película que desafía desde su concepción ideológica hasta su ejecución en pantalla. Estrenada en el año 2019 y dirigida por Santiago Serrano, 'Ostia' es un filme argentino que se mueve audazmente por territorios escabrosos, y no cabe duda de que ha sacudido las conciencias de los más susceptibles.
Rodada en Buenos Aires, la obra de Serrano relata una historia provocativa que desmenuza la corrupción, la moralidad cuestionable y las consecuencias del pecado moderno. Todo esto en el contexto de una sociedad que se ha enredado en sus contradicciones éticas. Ya desde su nombre, alude al término sacrílego, forzando a los espectadores a reflexionar sobre aspectos de la vida y la cultura a menudo evadidos.
'Ostia' se las arregla para desenmascarar la hipocresía en la sociedad actual. La corrupción política es un tema central en la película, haciendo eco de las preocupaciones universales respecto al gobierno, un tema que enreda a varios países del mundo y, a falta de líderes con modo conservador al timón, desde luego no hace más que empeorar.
Los personajes de esta película no han sido creados para ser adorados; de hecho, son reflejos de la parte sombría de la sociedad. En un tiempo donde muchos buscan cine que edulcore su percepción del mundo, 'Ostia' nos lanza contra el muro de la realidad. Es irónico que algunos esperen fresas y rosas cuando lo que se necesita es una buena dosis de verdad.
A diferencia de los relatos dulces y políticamente correctos que las hordas liberales parecen consumir sin objeción, esta película se niega a entregar una narrativa simplista. Los protagonistas enfrentan sus circunstancias con una inevitable cuota de violencia y desesperación, permitiéndonos ver la humanidad en su estado más crudo. Esto tiñe la historia con un realismo que a menudo es evitado por aquellos que temen admitir que no todo en la vida es perfecto y políticamente correcto.
La cinematografía y el guion en 'Ostia' están diseñados para incomodar, y eso es justamente lo que hace falta en un tiempo donde nos hemos malacostumbrado a consumir entretenimiento digerible. La película es una clara bofetada a todo lo que se nos dice que debemos sentir y pensar. Las imágenes sombrías y el sonido perturbador logran capturar a los espectadores, poniendo a prueba su capacidad para afrontar la realidad tal como es.
Al mandar por la borda la corrección política, 'Ostia' nos recuerda que el arte no siempre tiene que ser bonito o complaciente. Los valores tradicionales son exhibidos de manera cruda y desafiante, empujándonos a repensar la manera en que percibimos el bien y el mal, no como conceptos que se adapten a los caprichos culturales, sino como coordenadas universales e inamovibles.
Podría decirse que 'Ostia' es una cinta para aquellos que se atreven a digerir historias que no tienen miedo de pintar grises y negros en el cuadro de la vida. Para qué andarse con rodeos, la humanidad no es ni habrá sido jamás un cuento de hadas, y nuestros cineastas deberían ser lo suficientemente valientes como para mostrarlo.
Para aquellos que disfruten del cine que desafía sus convicciones, 'Ostia' es un desafío hasta para los espectadores más curtidos. Quizás necesitemos más películas como esta en nuestra dieta mediática, aunque eso signifique incomodar a más de uno de camino. La pregunta es, ¿estás listo para confrontar las verdades irrefutables que el cine y la realidad tienen para ofrecer?