¿Alguna vez has sentido que estamos atrapados en una telenovela interminable donde la lógica y el sentido común son los únicos que nunca aparecen en el guion? Bueno, bienvenidos a la "Nueva Saga". Nos encontramos en un momento en la historia que transcurre en pleno siglo XXI, donde, en teoría, deberíamos beneficiarnos de cientos de años de progreso humano práctico, y sin embargo estamos inmersos en un circo de lo políticamente correcto y la victimización. La izquierda global sigue insistiendo en llevar la narrativa de que la ofensa es el peor crimen imaginable. Es un espectáculo digno de una serie que Netflix no se atrevería a producir ni en sus días más locos.
Imagina un mundo donde una simple frase como "las puertas se cierran" es vista como un ataque directo a la libertad personal de aquellos que deciden interpretar las palabras literalmente. En esta escena, el radicalismo suaviza hasta el sentido común más elemental. Nos vendieron la idea de que los sentimientos son el nuevo oro valioso, y aquí estamos, observando cómo las emociones irracionales gobiernan sin restricción alguna.
Mientras tanto, la economía intenta sobrevivir acorazada por políticas insostenibles y populistas, con actuaciones dignas de un drama de Broadway. En esta saga, incremento de impuestos, regulaciones absurdas, y una fascinación casi fetichista por los subsidios son los protagonistas. Todos aspiramos a una sociedad mejor, pero parece que todos los caminos de la saga conducen a una burocracia redistributiva sin sentido.
No podemos olvidar a los abanderados del medio ambiente que transforman cada debate en una oportunidad para crear una mística del apocalipsis climático, en la que sacrificamos prácticas industriales sólidas por las promesas vacías de un mañana verde. Cualquiera que se atreva a señalar las fallas de esta utopía es etiquetado como hereje moderno, fuera de contexto, y se convierte en el villano de la historia.
En el capítulo del multiculturalismo, vemos cómo se propugna una incorporación errónea de culturas que mina los fundamentos de cualquier sociedad robusta. La "diversidad" se celebra aunque, en ocasiones, a expensas de los principios que fortalecen a una nación. Lo que debería ser un enriquecimiento cultural se presenta a menudo como una demolición sistemática de la identidad nacional.
El arte y el entretenimiento tampoco se quedan atrás. Se han convertido en campos de batalla en los que las productoras parecen más preocupadas por llenar casillas de inclusión que por verdaderamente contar historias apasionantes y genuinas. Nos escupen versiones hibridas de los héroes del pasado, filtradas para satisfacer un hambre de corrección que los creadores originales probablemente nunca preverían.
Los valores familiares, que alguna vez fueron el núcleo de nuestra sociedad, ahora son objeto de sospecha. Mantener estructuras familiares tradicionales es visto con desprecio, como si fueran un anacronismo indeseado en esta "nueva era". En este episodio, ser religioso y tener una familia funcional a menudo se retrata como una lectura distorsionada de la realidad.
Incluso la educación, alguna vez bastión de la iluminación, es ahora el campo de cultivo de ideologías y censuras. Se inculca un conformismo intangible, donde la historia es reescrita, a veces con desprecio, para ajustarse a las narrativas actuales en lugar de los hechos. Esto deja a nuestras futuras generaciones sin las herramientas para entender su pasado, asegurando que se repitan los errores de antaño, pero de una forma aún más confusa.
Mientras unos pocos levantan la bandera del escándalo por lo insustancial, muchos de nosotros nos preguntamos si alguna vez esta saga encontrará un desenlace razonable. Pero, por supuesto, los decorados y guiones de este drama cotidiano siguen girando, y la cortina no parece tener intenciones de caer.
Podemos conseguir que el próximo capítulo tenga un giro inesperado si comenzamos a aferrarnos a la lógica, el sentido común y valores que trascienden el ruido ensordecedor de la corrección moderna. Empieza a cuestionar el guion, a ser más que un extra en esta serie de ficción que pretende ser nuestra nueva realidad.