¡Cuidado con lo que te pintan! Eso mismo pensé cuando, a mediados del año pasado, fui testigo del auge del fenómeno "Notie pintado" en varias localidades de América Latina, especialmente en aquellos vecindarios que, claro, suelen ser el terreno fértil para discursos progresistas. Se dice que estas coloridas creaciones artísticas son una forma de expresión popular; sin embargo, sus verdaderos propósitos podrían dejarte más boquiabierto que una novela de suspenso. Los murales "Notie pintado", lejos de ser una simple manifestación de arte urbano, son otra táctica de manipulación ideológica. ¡Sí, como lo oyes! En lugares como Buenos Aires, Santiago y Ciudad de México, estos diseños han emergido desde 2020 para inundar los espacios con mensajes que, en su mayoría, promueven una narrativa que, sorpresa, se aleja de cualquier interpretación pragmática de la realidad. Muchos artistas dicen que quieren hacer visible lo invisible, pero en realidad están tiñendo el pensamiento colectivo.
No tiene nada de malo utilizar el arte para hacer un llamado a la acción, pero cuando esas acciones se encaminan con propósito persuasivo hacia ideologías que pocos cuestionan, ahí es donde radica el problema. ¿Cuántos de estos "Noties" has visto desde que los activistas decidieron conquistarte metro a metro? Lo sé, la cuenta es alta. Pero quise contar una, otra, y otra vez, porque si me dejaba guiar solo por el placer visual, caería en el truco que ellos quieren que todo el mundo adopte: mirar, no cuestionar y asentir. ¡Estupendo truco el de estos nuevos muralistas modernos! Que incluyen frases inspiradoras de personajes que, por lo general, no tienen ni una pizca de consenso.
Pero, aquí está el asunto. Todos estamos de acuerdo en que el arte debe ser una herramienta de transformación social, un espejo que nos muestra lo que verdaderamente somos o en qué podemos convertirnos. Pero, ¿y si ese espejo te muestra una imagen distorsionada? Los murales, supuestamente inocuos, tejen una complejidad que desafía a los omisos. Si a eso le incluyes los tintes políticos que frecuentemente implican, estás frente a una obra donde el arte y la ideología chocan más veces que en un partido de polo en un campo mojado.
Muchos de estos murales, ni siquiera están firmados por sus autores reales, lo cual según ellos es para "dejar que el mensaje hable por sí mismo". Qué conveniente excusa para esconderse detrás del anonimato y no enfrentar las críticas que invitan a discutir sobre lo que está mejor dicho y pintado. Las políticas que impulsan estos proyectos son a menudo introducidas por un selecto grupo a quienes les complace tener las paredes como su bitácora personal, sin importar las visiones contrapuestas de aquellos que no comparten sus teorías. Y ahora, con la cantidad de recursos que algunos organismos facilitan para su financiamiento, cualquiera pensaría que es un gasto justificado, cuando quizás podría ser mejor invertido en necesidades más urgentes.
No sorprende que muchos vean en estas obras un atractivo para el turismo. Está bien, ¿pero qué clase de visitante quieres atraer? Si el objetivo es motivar a gente que quiera sumergirse solamente en un solo espectro de la interpretación social, hay que preguntarse si en realidad estamos listos para darle bienvenida a una forma de arte que habla solo un lenguaje. Una de las preocupaciones más importantes es cómo todas estas pinturas dejan de lado temas verdaderamente conversacionales.
Aquellos que se enorgullecen del "Notie pintado" te dirán que quieren incendiar el debate, pero, irónicamente, muchas veces parecen más interesados en apagarlo. Y a pesar de que algunos de estos murales están relacionados con historias locales o personajes legendarios, más de uno se pregunta por qué casi siempre parecen llevar la firma invisible de ideologías extremas. Es como una película: el guion es el mismo y solo cambian los actores.
Así que, la próxima vez que pases frente a un "Notie pintado", observa detenidamente, no solo por su belleza, sino por lo que realmente intenta comunicar. Porque al final del día, recuerda, el cacareo de los gallos es más ruidoso cuando el sol está a punto de salir. Estos murales callejeros son arte, pero también son declaraciones. Y toda declaración que se respete, debe ser escuchada, cuestionada y debatida por aquellos que no ven el mundo solo en blanco y negro. O, claro, en multicolor, dirían algunos.