¡Dejen de Tratar a los Animales Como Seres Humanos: Un Argentino al Rescate!

¡Dejen de Tratar a los Animales Como Seres Humanos: Un Argentino al Rescate!

"No es Forma de Tratar a un Animal" podría ser el lema de un movimiento desconectado que compara a mascotas con humanos. La cordura parece haberse ido de vacaciones mientras las prioridades se desvían.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

A veces me siento como si estuviera viviendo en un mundo donde la cordura se ha ido de vacaciones, especialmente cuando veo campañas que comparan el maltrato animal con los derechos humanos. "No es Forma de Tratar a un Animal" es una canción del músico argentino, pero este título podría ser el lema del movimiento mal informado de quienes pretenden sobreponer los derechos animales a los de las personas.

Comencemos por el principio. ¿Quién? Rayos, la pregunta debería ser ¿qué? Esta absurda tendencia de tratar a los animales como equivalentes de los humanos ha surgido en congresos, protestas y redes sociales por activistas que creen que su perro merece el mismo trato que un presidente. ¿Cuándo? En los días que corren, cuando personas sin idea tratan de hacerse sentir como moralmente superiores. ¿Dónde? Por todos lados, desde Nueva York hasta Buenos Aires. ¿Por qué? Porque, lamentablemente, se ha perdido el sentido común.

  1. Prioridades distorsionadas: Antes se luchaba por la dignidad del hombre, ahora vemos carteles que rezan más por los derechos animales que por combatir la pobreza. Como si un perro famélico mereciera la misma empatía que un niño sin techo.

  2. Los perros no son personas: ¿Necesitamos recordarlo? La humanidad no se caracteriza por sus colas o ladridos. Sí, los animales tienen sus derechos, pero ponerlos al nivel de los humanos es una falacia ridícula.

  3. Mundo al revés: Algunos evitan tener hijos para tener perros. Una cosa es cuidar a un animal, otra es permitirle dormir en la misma cuna que un hijo.

  4. El circulo de la vida: Hasta la misma naturaleza entiende su orden. Un león no se va a disculpar por comerse a una cebra. Deberíamos aprender algo de esto.

  5. Activismo ciego: Cuando veo a alguien militando más por los animales que por derechos fundamentales del hombre, me pregunto: ¿han perdido el foco?

  6. Falsas equivalencias: Un perro no va a pilotear un avión, ni va a pagar impuestos. Entonces, ¿por qué ete derroche de energía en desigualar lo que no es comparable?

  7. Dividir en vez de unir: Estas personas insisten en dividir, proponiendo que los derechos de los animales están por encima de preocupaciones verdaderas, como la educación y la salud pública.

  8. Valores trastocados: Nos dicen que amar a un animal es superior que preocuparse por el prójimo. Eso es lo que ocurre cuando la razón se pierde.

  9. Impacto social nulo: ¿Por qué no enfocarse en problemas reales? El hambre, la pobreza, el desempleo... luchar solo por el bienestar animal no trae el cambio esencial que la sociedad necesita.

  10. Un futuro incierto: Continuar por este camino de enfocar nuestros esfuerzos en domesticar los problemas que no merecen tanto protagonismo es dar pasos en míseras direcciones.

El punto aquí no es negar el amor por los animales ni el hecho de que ellos merecen un buen trato, pero comparar sus derechos con la dignidad humana es otra faceta de una sociedad que parece haber perdido su norte.