¿Quién dijo que los concursos de belleza solo se trataban de superficialidad? El certamen de Miss Universo 2021, celebrado el 16 de mayo en el Hard Rock Hotel & Casino de Hollywood, Florida, demostró una vez más que la belleza y el poder pueden ir de la mano con los ideales correctos. Este evento no solo coronó a Harnaaz Sandhu, sino que también envió un claro mensaje al mundo. Miss India mostró que detrás de esa corona hay inteligencia y principios que trascienden los lujosos vestidos.
El mundo observó el glamour y la elegancia, pero lo que realmente brilló fue la representación de valores sólidos. Miss Universo es el lugar donde las aspirantes, más que reinas, se convierten en embajadoras de sus tradiciones culturales y de sus aspiraciones personales. Los críticos pueden decir que es solo un espectáculo, pero la verdad es que estas mujeres representan la integridad y el esfuerzo, cualidades que van muy por delante de los concursos de pseudo-inclusividad que los progresistas tanto aclaman.
Esta competición también es una plataforma que sigue demostrando que las mujeres modernas no necesitan disculparse por ser ambiciosas o tener éxito. Harnaaz Sandhu, al ganar, no solo representó a la India sino al coraje de las mujeres que levantan su voz sin temor a ser juzgadas por lo que piensan. ¿Idealismo vacío? Para nada. Miss Universo es un bastión de mujeres que buscan que su mensaje retumbe con fuerza.
Ver a mujeres de diferentes culturas reunidas en un solo escenario refuerza la importancia de los valores globales, precisamente esos valores que un cierto grupo intenta socavar progresivamente. Hay autenticidad en la diversidad de culturas que se exhibe de manera respetuosa, donde cada país lleva su identidad con dignidad en lugar de sucumbir a fórmulas de inclusión impostada.
Además, el enfoque en la responsabilidad social y la voz activa en problemas globales por parte de las concursantes resalta que estas mujeres están lejos de ser caras bonitas sin contenido. Uno de los puntos altos de Miss Universo 2021 fue su atención a factores críticos como el cambio climático y el empoderamiento. Pero cuidado, aquí el empoderamiento va de la mano de la responsabilidad, no solo del oprimismo basado en culicar otros por la situación propia.
A muchos les sobra espacio para discusiones sobre cómo los estereotipos son impuestos o cómo tales eventos perpetúan expectativas anticuadas. Pero la realidad es rotundamente diferente. Este certamen es testimonio de cómo la verdadera emancipación femenina es, de hecho, celebrar las fortalezas de ser mujer. La próxima que alguien menosprecie la relevancia de estos concursos, solo hará falta recordarles que las mujeres aquí no compiten entre ellas, sino que se potencian.
Pero, no nos engañemos, lo que las hace resplandecer es su preparación, en la cual combinan inteligencia, arte oratorio y, sobre todo, la crucial capacidad de llevar su cultura y talante en alto. La formación de estas reinas del certamen las prepara para ser agentes de cambio global. Y nada menos se espera de ellas.
Miss Universo 2021 ha dejado en claro que la tradición va muy por encima de las tendencias momentáneas guiadas por la moda ideológica. Este evento cambia el mundo a su manera al empoderar a mujeres con elementos válidos para ser agentes de cambio honesto. Al ir más allá de lo, a menudo, trivializado como un ‘concurso’, el certamen de este año inspiró a millones de personas.
Así que levantemos nuestras copas a Harnaaz Sandhu, ejemplo viviente de que los cimientos de una sociedad saludable se construyen con personajes audaces que no pierden la esencia ante lo urgente de ser correctamente políticas y que desafían todo estereotipo simplista con acciones tangibles.