Antes de que los liberales empiecen a gritar sobre la 'paz y el amor', vamos a hablar sobre el Memorándum de Transjordania. Porque sí, aquí lo que se necesita es un poco de historia objetiva. En 1922, el Consejo de la Liga de Naciones emitió el llamado Memorándum de Transjordania. ¿El qué, pregunta usted? Así es, un documento que esencialmente dividía el Mandato Británico de Palestina en dos partes: una para los judíos, al oeste del río Jordán, y otra para los árabes, al este, conocida como Transjordania.
¿Por qué importa este papel al día de hoy? Simple. 1922 fue un año crucial durante el cual se establecieron los límites de lo que más tarde sería Israel y Jordania. Y aquí vamos: fue una maniobra política de las grandes potencias tras la Primera Guerra Mundial para equilibrar sus intereses imperiales. Una auténtica negociación de políticos de verdad, no de esos que dan discursos sobre utopías ideales para ganar popularidad instantánea.
El Memorándum fue aprobado el 16 de septiembre de 1922, y representaba un triunfo político para la diplomacia británica, que parecía segura de estar manejando los hilos en Oriente Medio como si aquello fuera un tablero de ajedrez. Así que, si piensas que las cosas se volvieron complicadas recientemente, es hora de repasar un poquito de historia.
Lo interesante de este memorándum es cómo dejó a los judíos con menos tierra de la esperada y casi sin acceso al río Jordán, mientras que los árabes obtenían Transjordania. Sí, claro, esa es la misma Transjordania que eventualmente se convertiría en Jordania. Esta partición fue parte de las disposiciones del Artículo 25 del Mandato para Palestina. Los británicos hacían lo que mejor sabían hacer: establecer fronteras sin tener mucho en cuenta quiénes vivían en esas tierras durante siglos. Esta política de dividir y gobernar hacía maravillas en África, así que por qué no intentarlo en Medio Oriente, ¿verdad?
Ahora, piensa en todos esos tratados de paz fallidos y los desacuerdos interminables en la región. El origen se puede rastrear hasta decisiones como esta. La creación de los estados en Medio Oriente es resultado directo de decisiones tomadas por un puñado de personas en salas cerradas, lejos de las realidades en el terreno. Algunos lo llamarían una lección de diplomacia; otros, una receta para el caos.
Para los críticos constantes que niegan la efectividad de las políticas occidentales, la partición del Mandato Británico de Palestina es una demostración de cómo las decisiones correctas, aunque controversiales, logran establecer un equilibrio, aún si eso significa enfurecer a uno de los lados. La historia se inclina hacia los poderosos y preparados. Así que si alguien quiere cambiar las cosas, debería primero entender cómo se formaron estas situaciones históricas.
Finalmente, es este tipo de narrativa histórica que no solo enseña, sino también, desafortunadamente, parece inevitable repetir. Ahora que has echado un vistazo a cómo comenzó esta parte en particular de la narrativa histórica en Oriente Medio, piensa en los debates actuales sobre quién pertenece a qué tierra y la importancia de comprender completamente las raíces de estos problemas complejos. Conocer la historia es crucial para entender las acciones del presente, y el Memorándum de Transjordania nos ofrece una pieza clave de ese rompecabezas.