¿Alguna vez has escuchado de "LolliLove"? Se trata de un ingenioso mockumentary que sigue a un par de filántropos ficticios, Jennifer y James Gunn, en su 'heroica' misión de ayudar a las personas sin hogar repartiendo paletas de 'LolliLove'. Fue lanzada en 2004 y filmada en Los Ángeles, ciudad conocida por su población sin hogar, lo que hace que esta producción independiente sea tan relevante como hilarante. La película es tanto un reflejo como una crítica de la caridad condescendiente estilo Starbucks que suele ser aplaudida en ciertos círculos.
Primero, no se puede hablar de "LolliLove" sin destacar el brillante reparto. James Gunn, conocido por su dirección en películas de gran presupuesto como "Guardianes de la Galaxia", lidera el elenco junto a su entonces esposa Jenna Fischer, famosa por su papel en "The Office". Su actuación es de lo más sublime; retratan a un par de snobs de alto nivel que quieren cambiar el mundo, pero lo hacen de la manera más superficial imaginable. Si bien el filme es desde luego un festín humorístico, es también una satírica crítica a aquellos que se sienten héroes por tomarse selfies mientras intentan 'ayudar' a los demás.
Debo confesar, "LolliLove" es la clase de película que los bienpensantes realmente odian, quizás porque se sienten aludidos. Es una crítica a la cultura del 'like', a las apariencias vacías, y al egocentrismo disfrazado de filantropía. Creada como una sátira trabajando con un presupuesto mínimo, "LolliLove" utiliza la comedia para desnudar ciertas hipocresías del activismo de salón. La narrativa es tan aguda que podría cortar diamantes, y no me extraña que sea la favorita de aquellos que comprendemos la importancia de manipular adecuadamente las intenciones nobles.
El enfoque cinemático es tan artesanal que podría parecer amateur, pero esa es precisamente su fortaleza. Cada encuadre y diálogo están cuidados para resaltar lo absurdo del esfuerzo 'caritativo' de los protagonistas. Así que, fíjate bien: una pareja de voluntarios repartiendo paletas a las personas sin hogar y grabando su 'heroísmo' para obtener más likes en las redes sociales. ¿No es simplemente brillante? Pocas veces una película puede capturar tan bien el espíritu superficial y a la vez tan extendido en ciertos rincones de las sociedades contemporáneas.
Otra de las grandes virtudes de "LolliLove" viene de su guion mordaz. No deja espacio para la duda sobre lo que realmente opina de quienes buscan visibilidad más que auténticas soluciones. Con un guion que no se corta un pelo y un estilo que roza el raw cinema, da justo en el clavo para aquellos que sabemos leer entre líneas. Podemos disfrutar cada momento viendo cómo estos personajes se desenvuelven en un mundo de ilusiones que ellos mismos han cultivado.
¿Una obra maestra o simplemente una crítica divertida? Puede que "LolliLove" sea ambas cosas, mostrando como la falta de profundidad en la mayoría de los actos altruistas modernos termina siendo una triste comedia. Según avanza la película, el espectador se queda con la sensación de haber presenciado una sátira que, aunque disfrazada de humor ligero, contiene una advertencia seria: el altruismo superficial es más dañino que la indiferencia.
"LolliLove" podría no haber tenido la misma acogida de haber sido lanzada hoy. No obstante, la película ofrece una lección perenne sobre lo que significa realmente ofrecer ayuda y sobre lo fácil que es volverte el hazmerreír de tus buenas intenciones cuando estás más interesado en tu imagen pública que en el bienestar ajeno. Y aunque fue grabada hace casi dos décadas, la relevancia de su mensaje trasciende el tiempo porque el mundo sigue repleto de aquellos que utilizan las buenas obras como escalones para su propia fama.
Si aún no la has visto, "LolliLove" es más que una simple comedia: es un espejo que te hará replantear tus actos y los que ves a tu alrededor. Una sátira que realmente afina el entendimiento de la nobleza humana y que probablemente te dejará meditando sus mensajes mucho después de finalizada la sesión.