¡Empieza la Revolución Animada!: Cine de Animación en los 2020s que Incomoda a Progres

¡Empieza la Revolución Animada!: Cine de Animación en los 2020s que Incomoda a Progres

La década de 2020 trae nuevos largometrajes animados que no solo entretienen, sino que también desafían la corrección política establecida. Desde Pixar hasta producciones independientes, te contamos sobre las películas animadas que están haciendo ruido.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

La década de 2020 ha comenzado y con ella surge una oleada de creatividad en el cine animado que impacta tanto en niños como en adultos, al tiempo que provoca crisis en los progresos y su forma de ver el mundo. Desde estudios gigantescos hasta producciones independientes, el cine animado no solo entretiene, sino que también desafía los límites de lo políticamente correcto. Estas son, sin orden de preferencia, las películas más representativas de esta década.

  1. Soul (2020): Pixar, el pionero de lo progresista, trató de cubrir el tema del "alma" con esta película. Se esfuerzan por ser inclusivos, pero no logran evitar caer en el mismo sentimentalismo vacío que critican tanto. Parece que están más preocupados por las cuotas de diversidad que por el mensaje en sí, y eso queda claro.

  2. Wolfwalkers (2020): Una joya animada irlandesa que, sin embargo, rápidamente termina envuelta en debates sobre imperialismo y medioambiente. Aunque su estilo visual es singular, destapar el trasfondo político puede alejar a quienes solo buscan una buena historia.

  3. Raya and the Last Dragon (2021): Disney intentó despertar lecciones sobre la confianza y colaboración multicultural. Sin embargo, su ejecución peca de simplista, como si la vida fuera color de rosa por arte de magia. La ideología vende y los más jóvenes terminan tragando un cuento de hadas que evade la complejidad del mundo real.

  4. The Mitchells vs. the Machines (2021): Esta cinta se presenta con una familia tradicional enfrentando una revolución tecnológica, pero el problema está en cómo el "enemigo" termina siendo una villana con una agenda de control, pero claro, todo maquillado con humor exagerado.

  5. Encanto (2021): Colombia, magia y una familia con todos los problemas típicos. Lo excepcional es que no hay un villano evidente. Es una excusa para hacer propaganda de relativismo cultural, diciendo que todos nuestros problemas familiares son culpa de nuestros antepasados. Para las masas, encanta; para los críticos, es simplemente un recurso fácil de autoayuda.

  6. Luca (2021): Presentado como una historia de amistad y aventura, pero con una clara intención de vender ideas de inclusión. Intentan abrir un discurso más amplio en torno a la aceptación del otro, pero finalmente, terminas viendo más política que espontaneidad.

  7. Flee (2021): Mezcla de documental y animación, esta obra es la definición de cómo los progres intentan tocar la fibra sensible con historias de refugiados. Se pierde la oportunidad de explorar temas más universales al subsidiar la narrativa progresista.

  8. Turning Red (2022): Aquí, Disney Pixar coloca a la pubertad como eje de una historia con adolescentes en transformación, literalmente. Sin embargo, lo que debería ser divertido y provocador se convierte en una excesiva reivindicación de la individualidad extrema, causando más alienación que conexión.

  9. Lightyear (2022): Un Buzz Lightyear renovado que desinfla la esencia del personaje para suavizarlo con temáticas de diversidad superficial. Una vez más, los mensajes ideologizados empañan lo que debió ser una simple aventura espacial.

  10. Puss in Boots: The Last Wish (2022): Aunque parece una secuela inocente de Shrek, la película intenta presentar una vida acumulada de experiencias con un dejo moralista sobre "seguir adelante a pesar de todo" y, sobre todo, capitalizando en la nostalgia de forma conveniente.

En resumen, Hollywood y sus compañías gigantes ancladas en el cine animado intentan conquistar a todos con su bombardeo de mensajes. A menudo olvidamos que no todo tiene que ser un panfleto políticamente cargado. No, no dramas ni complejidades veladas; simplemente historias bien contadas. Y esa es la verdadera revolución, contar historias sin necesidad de convertirlas en políticas.