¿Qué pasa cuando una película toca temas tan grandes, pero lo hace a través de una dirección poco sólida? 'Lejos de Ella', dirigida por Sarah Polley, estrenada en 2006 en Canadá, nos lleva a las vidas de Fiona y Grant, una pareja enfrentando el insidioso avance del Alzheimer. Mientras Fiona lentamente se olvida de su esposo, las emociones están en el aire, causando que la película priorice el impacto emocional sobre un mensaje político. Aquí es donde algunos dirán que se debió tocar la crudeza de cómo las instituciones sanitarias abordan estas enfermedades. La película, basada en un relato corto de Alice Munro, 'The Bear Came Over the Mountain', fue lanzada en una época en la que no hablar de los sistemas sanitarios fallidos era casi un acto criminal.
Es fácil ver la presión calculada que Polley impone para simplificar los temas complejos del amor y la pérdida, pero, a diferencia de cierto grupo que insiste en que el amor es la respuesta fácil a todo, la realidad es que la enfermedad es un tema espantoso. La película nos ofrece una perspectiva impresionante del Alzheimer, pero olvida delinear cómo una sociedad fallida como la nuestra también debe mostrar responsabilidad. Las decisiones emocionales de los personajes muestran un enfoque individualista, pero aquí está la trampa: ninguna decisión de fondo se toma en el marco de cómo una sociedad debería preparar y proteger mejor a las parejas mayores.
La actuación de Julie Christie como Fiona es impecable. Ella es tanto tierna como desgarradora, y su actuación reafirma que el talento individual todavía importa, en un mundo que a menudo ignora las habilidades personales en favor de la conformidad colectiva. La forma en que la historia te lleva a través de sus recuerdos y la progresiva desligación de ellos es magistral. Grant, interpretado por Gordon Pinsent, es el complemento perfecto: un esposo atormentado por un pasado de infidelidades, que ahora se enfrenta a la pérdida permanente de su amada.
No obstante, el contexto visible que la película no se atreve a interrogar es el sistema médico que los rodea. Las clínicas canadienses mostradas son frías y mostradas como un alivio necesario, cuando en realidad, deberían mostrarlo como un reflejo de nuestra absoluta desconexión con lo que debería ser un cuidado compasivo. Como siempre, se presenta una utopía lejana, sin excavar en la falta de reformas reales en el sistema de salud. Apuesta por el aspecto dramático de la desilusión amorosa, pero deja en la oscuridad las verdaderas sombras que arruina nuestras vidas reales, como listas de espera eternas y una despersonalización flagrante que empeora el progreso de enfermedades mentales.
Incluso cuestiones como el cuidado profesional a largo plazo se dejan al mínimo, casi como si evitasen criticar de manera contundente algo que, señores, necesita mirarse sin filtros. Basada en amor y nostalgia, la realidad de 'Lejos de Ella' pasa por alto la falta de responsabilidad por parte de estado. Es una muestra de cine que se conforma con tocar corazones, pero deja a la sociedad fuera del espectador. ¿No sería refrescante ver una obra que aborde las fallas de un sistema que soñadores liberales creen impecable?
Algo sin duda sobresaliente es cómo la relación cambia al final de la vida, cuando el amor toma una forma completamente distinta. Fiona y Grant ofrecen una verdad universal que trasciende los problemas de la demencia senil: la lección de que el camino real del amor debe navegarse entre decisiones complejas sin contar con la protección de estructura adecuada. Acciones personales, como enfrentarse a una situación tan difícil, no deberían ser el único enfoque. Este amor se vuelve incluso más valiente y complejo por el desafío visible que no está rodeado de soluciones convincentes ofrecidas por el sistema. Esta piedra angular es una crítica poderosa, pero silenciosa.
Este película es una gustosa reflexión para el espectador sobre cómo el amor no siempre salva el día ni proporciona un final feliz, sino que se enfrenta a los monstruos reales que nos ignora el énfasis de la trama. Un enfoque más riguroso sobre el papel que juegan las instituciones en apoyar familias enfrentando enfermedades mentales podría haber hecho de 'Lejos de Ella' un hito crítico más provocativo, algo que hubiera sido criticado, pero necesario en el panorama actual. Podría haberse convertido en un llamado de atención para rediseñar un sistema roto y no quedarse en el anecdotario sentimentaloide.
En lugar de simplemente explotar las emociones humanas básicas, es hora de que también se cuenten historias que critiquen los sistemas que, se supone, deben velar por nosotros. Una tarea que la dirección pasó prudentemente por alto en favor de una historia de amor más digerible. Quizá lo que 'Lejos de Ella' podría haber enseñado, si quisiera, es que es hora de redefinir metáforas románticas en algo que tenga verdadero propósito y profesionalismo. Algo que se atreva a mostrarnos que, a veces, enfrentar los desafíos sociales es tan inevitable como humano.