Las tribus modernas están más perdidas que nunca, y esto no se resolverá por arte de magia. En la actualidad, una nueva "tribu" está emergiendo y con ella una cultura disfuncional. ¿Quiénes son? Hablamos de muchas de las juventudes urbanas, emergentes entre 2010 y 2023, en las metrópolis de todo el mundo, desde Nueva York hasta Madrid. Se agrupan en torno a ideas postmodernas, donde predican una diversidad de criterios y valores que hace tan solo una década habrían sido impensables. ¿Qué les motiva? Un deseo insaciable de redefinir lo tradicional en favor de lo nuevo y lo "progresista".
La cultura del desencanto: La nueva tribu moderna vive desencantada de las instituciones de siempre, las mismas que construyeron el orden actual. No ven gobiernos ni religión como fuentes de sabiduría sino como obstáculos a sus visiones futuristas.
Rechazo a la tradición: Para ellos, la historia está llena de errores que necesitan ser revisados, reinterpretados o incluso borrados. Desprecian las virtudes de la tradición en pos de lo novedoso, sin considerar que algo se ha mantenido durante siglos por cierta razón.
Rituales digitales: Parte de su identidad se forja en las redes sociales, donde crean una camaradería virtual que no siempre se traduce a la vida real. Su universo gira en torno a las pantallas, donde la validación viene en forma de likes y comentarios.
Cambios en la familia: Adiós a la familia nuclear, bienvenida la opción de familias alternativas, redefinidas al gusto. Esto incluye reinventar roles y funciones, partiendo del principio de que lo establecido es antiquado y restrictivo.
Un puritanismo extraño: Este nuevo grupo no perdona; cancelar al que disciente se ha convertido en el nuevo deporte. No toleran errores pasados, aunque hayan sido cometidos hace décadas o bajo otros paradigmas socioculturales.
Redefinición de valores: Lo que tradicionalmente era bueno o malo ya no aplica; ahora todo es relativo y sujeto a debate eterno. Lo "prohibido" se celebra, mientras que lo "aceptable" se cuestiona continuamente.
Búsqueda de la "autenticidad": Paradójicamente, en la búsqueda de una identidad única, terminan siguiendo modas y tendencias que dictan su forma de vestir, hablar, hasta pensar. Ser auténtico parece ser sinónimo de ser como el resto de la tribu.
Creación de sus propios héroes: Idolatrados no son los sabios, sino celebridades virales. Sus íconos son personas que han logrado notoriedad por sus posturas extremas o extravio, no por su aporte social ni intelectual.
Educación como trinchera: Algunos centros educativos se han convertido en jardines para poner a prueba utopías que no sobreviven fuera de sus muros. Aquí, las ideas radicales son aplaudidas en lugar de ser cuestionadas.
Economía del esperpento: Coquetean con un ideal de economía que ignora realidades básicas en pro de sueños irreales. No razonan cómo se crearán empleos predicando una lucha constante contra "el sistema", siendo el mismo sistema el que genera estabilidad.
Mientras esta tribu moderna continúa buscando un lugar que habite su constante deseo de ruptura y redefinición, el mundo sigue su marcha, más caótico e incierto. Tal vez sea el momento de recordar que estabilizar no significa estancarse, sino asegurar un futuro basado en principios que han permitido sobrevivir y prosperar durante siglos.