Urthboy, el rapero australiano consciente con una inclinación a predicarles a las masas, lanzó 'La Señal'. Este fue uno de esos movimientos que hizo agitar tantas manos como cejas. En 2016, cuando el álbum aterrizó en nuestras vidas, no se hizo en silencio ni esperando ser discreto. El genio detrás de su distribución, Elefant Traks, demuestra que tiene una visión de llegar a un público diverso que aprecia la crítica social disfrazada de música pegajosa.
Ahora bien, los amantes de lo liberal probablemente vean esto como un himno revolucionario. Urthboy intenta desencadenar esas emociones latentes en los oyentes, con letras que desafían la autoridad y hacen preguntas incómodas. Desde el principio nos ataca con 'Long Loud Hours', colaborando de manera provocativa con Bertie Blackman. Esta canción nos invita a reflexionar sobre la concepción moderna de la libertad, uno de esos conceptos que, francamente, se desvía a menudo hacia la retórica progre.
La cultura pop siempre ha tenido una fijación por glorificar la rebelión sin profundizar en las consecuencias de trastornar el orden. Urthboy establece que su misión es abrir los ojos a lo que llama verdades ocultas. Dicho esto, su narrativa es hábilmente atractiva. La producción musical es una red cuidadosamente tejida de sonidos infecciosos que garantizan que incluso aquellos que prefieren el orden no puedan evitar prestarle atención.
Con temas como 'Rushing Through Me' y 'Daughter of the Light', Urthboy tiende un puente de emociones. Un disco político no necesita ser un esperpento; puede ser elegante y acceder a una audiencia que no quiere que sus opiniones sean dictadas por figuras anexas. Urthboy desafía las normas, pero lo hace a través de ritmos digestibles que cautivan y desafían a partes iguales.
La Señal es esa llamada de atención a ciertas voces que están acostumbradas a dictar lo que se considera correcto en la sociedad. La producción del álbum se lleva a cabo en Australia, evidentemente mostrando una perspectiva de alguien que observa desde la barrera los alineamientos geopolíticos. Todo esto es parte de un gran teatro donde Urthboy desempeña el papel de narrador intransigente, pero en ningún momento asume poseer todas las respuestas.
El álbum juega delicadamente con ideas de resistencia y cambio. Quizás lo que distingue a Urthboy es su capacidad de hacer música que no se conforma con ser sólo un entretenimiento. Juega con el arte de la protesta musical, construyendo suavemente muros sonoros solo para derribarlos en nuestros oídos. Su colaboración con otros artistas da un sentido de colectividad en un paisaje que grita individualismo.
Aunque las letras en 'La Señal' abogan por la justicia social, un concepto que seudo-intelectuales toman como bandera para sus causas miopes, hay que conceder que Urthboy despliega una narrativa de habilidad e inteligencia en cada verso. No está discutiendo para cambiar la mente de nadie que no haya nacido ya con la predisposición a debatir sobre justicia e igualdad con un espíritu liberal.
La calidad sonora del álbum es irrebatible. Elefant Traks se asegura de que cada beat resuene en sintonía con las letras, haciendo que la experiencia completa sea una sinfonía de acordes justos jugando en un microuniverso musical. Claramente Urthboy no es cualquier compositor de rap, es un artista astuto, capaz de hacer que la disidencia suene cautivadora incluso para aquellos que suelen ignorar tales voces.
Con canciones que tratan sobre los desafíos de las generaciones futuras y los conflictos actuales, Urthboy se arriesga con declaraciones audaces que detienen el tráfico mental y obligan a pensar. Sin embargo, es siempre con una sonrisa de ironía que debemos abordarlo, conscientes de la trampa que a menudo tiende el idealismo."