Si no lo has oído, "La Escuela para el Bien y el Mal" de Soman Chainani es al mundo de los cuentos de hadas lo que el café descafeinado es a un verdadero espresso. Publicada por primera vez en 2013, esta serie ha logrado captar la atención de jóvenes ávidos de fantasía en un giro irónico de la narrativa folclórica. En un rincón encantado del para siempre, la historia de Sophie y Agatha desafía la idea simple de lo correcto y lo incorrecto. La saga se da lugar en una academia mágica donde las niñas son entrenadas para ser heroínas o villanas. Y ahí es donde está la trampa: una crítica a los valores tradicionales disfrazada de cuento infantil.
Un mundo donde la tradición se tuerce. La primera pregunta que surge es ¿por qué alterar el clásico marco del bien contra el mal? En un juego de ironías, los personajes que parecen héroes revelan tener más sombras que luces, y aquellos de apariencia villánica muestran una humanidad secreta. No detesto la invención, pero sí la retórica progresista que busca relativizar los absolutos éticos aparentemente en nombre de un supuesto 'realismo'.
Personajes que reflejan la actual corrección política. Sophie y Agatha son ejemplos perfectos de cómo escenarios de cuentos de hadas han sido completamente reimaginedos para reflejar nuestro actual clima cultural. Mientras que Agatha evoluciona en torno a la aceptación de su lado bueno, Sophie parece ser una celebración del relativismo moral, moviéndose a través de una serie de epifanías que desafían la moralidad tradicional. Es un guiño no tan sutil al rechazo de valores sólidos que está tan de moda entre cierta generación.
Un giro hacia la 'inclusividad'. Explicando el por qué y el cómo de cada villano y héroe, Chainani diluye la línea entre lo bueno y lo malo. Quizás demasiado ingeniosamente, el libro arrastra el concepto del 'bien' a través del barro para demostrar que todos tenemos un poco de oscuridad en nuestro interior. Pero acaso la moralidad no debe inspirar, y las historias no deberían reforzar principios que promuevan virtudes universales?
Educación liberal empaquetada en magia. Los pilares narrativos de "La Escuela para el Bien y el Mal" parecen estar apuntando no tanto a un aprendizaje de valores, sino a una reprogramación. Las pruebas de los estudiantes en la escuela hacen eco de un sistema educativo que parece estar orientado hacia la destrucción de toda creencia moral sólida. Esta es la verdadera enseñanza subyacente: nada es blanco o negro, lo que puede sonar profundo, pero es lo más práctico?
Rompiendo con los cuentos de hadas tradicionales. En una época anterior, las novelas para jóvenes sembraban semillas de valentía, honor y justicia. Hoy, ¿las subvierte innecesariamente para un giro literario? En este mundo paralelo del bien y del mal, el foco parece desviarse de la ética a los 'problemas de identidad', con una agenda progresista escondida detrás de capas de magia y hechicería.
¿Una búsqueda de identidad o un adoctrinamiento moral? La escuela misma se convierte en una alegoría. La educación se usa como un instrumento de reforma radical, donde la identidad individual se cuestiona y se relata en base a la aceptación de un espectro ético subjetivo. Hasta cierto punto, esta institución parece más enfocada en la forma que en el contenido, convirtiendo a los niños en experimentos de relativismo moral.
Heroínas o villanas, la elección está manipulada. Donde antes las princesas eran símbolo de pureza y los villanos encarnaban el mal, ahora observamos personajes que se encuentran en una zona gris interminable. La pregunta es, ¿queremos que la siguiente generación adopte estos valores híbridos? Este es un ejemplo claro de cómo, al rechazar lo absoluto, se fomenta la indiferencia moral.
Lo nuevo reemplazando a lo tradicional. Es claro que Chainani busca desafiar y tal vez incluso molestar con su presentación ambigua y compleja del heroísmo. Pero, ¿puede este enfoque realmente enseñar a nuestros jóvenes a discernir entre el bien y el mal? O es simplemente una expresión estética de una discusión liberal y cultural que añade poco al diálogo sobre lo que realmente significa ser virtuoso?
El impacto en nuestros jóvenes. ¿Alienta realmente una discusión sobre lo que significa ser bueno y malo, o es un simple escape de las normas establecidas? Los jóvenes lectores, embebidos en historias que cuestionan las bases mismas de la ética, ¿serán capaces de discernir por sí mismos los males del mundo real?
¿Una advertencia o simplemente ficción? "La Escuela para el Bien y el Mal" no es solamente una novela de fantasía. Es un manifiesto en contra de todo lo que alguna vez fue aceptado como historia moral. Este cambio en la narrativa habla sobre las tendencias actuales, promoviendo un mundo donde todo es cuestionable, nada es seguro, y los valores tradicionales no son más que cuentos de viejas.
Como podemos imaginar, no todos estarán de acuerdo con estos puntos, especialmente aquellos que buscan más complejidad y menos convicción en sus historias. Sin embargo, es importante estar atento a lo que leemos y cómo esto impacta a nuestras mentes jóvenes. Las historias que una vez nos enseñaron lecciones universales han sido reimaginadas en algo muy distinto, y depende de nosotros decidir si eso es un avance o una pérdida narrativa.