La Abuela: ¿Una Película de Terror o un Freak Show Más?

La Abuela: ¿Una Película de Terror o un Freak Show Más?

"La Abuela", dirigida por Paco Plaza y estrenada en 2021, prometía una experiencia aterradora en el cine, pero más bien se convierte en un cúmulo de clichés horrorosos que solo logran aburrir. Esta película española nos recuerda que no todo lo que aparenta ser innovador lo es realmente.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¿Tienen algún ritual en España para hacer películas de terror que solo causan risa? "La Abuela", dirigida por Paco Plaza, es la última oferta del cine de terror europeo que nos llegó en 2021, dispuesta a hacer entender que la senectud es lo más aterrador que existe. Estrenada por Sony Pictures el 27 de enero, esta es la historia de una joven modelo, Susana, interpretada por Almudena Amor, que vuelve a Madrid desde París para cuidar a su abuela Pilar, encarnada por la impresionante Verónica Forqué, tras un desafortunado accidente. Podría haber sido una conmovedora historia familiar, pero la película tiene otros planes. El punto es que esta cinta se propone, con su lenta pero segura narrativa, convertir simples gestos cotidianos de una anciana en algo digno de pesadillas. En una era donde la cultura del miedo parece perpetuarse constantemente, "La Abuela" busca llevarnos al borde de la silla con la sola idea de hacerse viejo. ¡Qué original!

Aquí van algunas cosas que quedaron en nuestra mente:

  1. La trama, un maremoto de clichés. ¿Hasta qué punto vamos a seguir usando el recurso del 'cuidado del anciano'? La historia de 'jóvenes en peligro por cuidar a alguien' es más vieja que la abuela de la abuela de este film.

  2. Las actuaciones, un festival de miradas perdidas. Almudena Amor hace un esfuerzo encomiable por imprimir algo de vida a su personaje, pero se ve obstaculizada por una trama que en lugar de desarrollar su papel, parece más empeñada en ver cuánto más se puede estirar la incredulidad del espectador. Plaza tiene un sólido grupo de actores, pero el guion les deja poco espacio para brillar.

  3. El verdadero terror es el deterioro físico. Es inquietante cómo la cinta intenta exponer nuestro miedo irracional al envejecimiento. En una cultura que se aferra desesperadamente a la juventud, "La Abuela" juega con esa ansiedad y la amplifica a través de una lente casi caricaturesca, tanto que se convierte en su propio enemigo.

  4. Aburrimiento garantizado. A pesar de sus escasos 100 minutos, la película logra parecer mucho más larga. Los intentos de terror perpetuo, mezclados con planos demasiado prolongados, desensibilizan al espectador y dejan una estela de tedio.

  5. Falta de originalidad. ¿Por qué siempre se busca horrorizar con caras arrugadas? Cuando el maquillaje y las prótesis se convierten en el recurso principal, uno sabe que el terror ha perdido su camino. Se echa en falta a grandes películas del pasado que sabían que el verdadero miedo surge de situaciones plausibles, no solo del aspecto físico.

  6. Fuerza bruta. Claro está que "La Abuela" quiere ser una sofisticada reflexión sobre el paso del tiempo y la conexión familiar. Paradójicamente, esto se traduce en una acumulación torpeza visual y narrativa. La ausencia de riesgos narrativos solo subraya lo insípido de su objetivo.

  7. El director, Paco Plaza. En su intento de revitalizar el horror moderno, Plaza parece haber olvidado que el miedo a menudo radica en sutilezas, no en sobresaltos fatigados. Su enfoque es sin duda audiovisual, pero vacía de contenido que realmente resuene.

  8. Las expectativas, otro tropezón. Dicen que las expectativas crean realidades. Aquí, cualquier expectativa toma un desvío decepcionante. Era atribuible a un director conocido por obras como "[REC]"; esperábamos una maestría similar, pero nos quedamos con una película que es lo opuesto de innovadora.

  9. El horror europeo y sus limitaciones. En un escenario global donde las producciones como "La Abuela" intentan ser refrescar el horror psicológico, queda claro que el balance de sustos y narración aún no se ha ajustado. Buenas intenciones, mal logradas.

  10. Una apuesta perdida. El director nos presenta una trama que confunde más que aterra, y nos hace preguntar si basta con querer provocar tensión sin realmente lograrlo. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que este fallido intento de crear una atmósfera agobiante no marcará una diferencia en la sagrada tierra del cine de terror.

Dejando aparte esta crítica, hay mérito en abordar temas como el envejecimiento y la responsabilidad familiar, siempre y cuando se ejecuten cuidadosamente. Pero uno no puede evitar sentir que, en un mundo lleno de potenciales narrativas terroríficas, elegir un enfoque tan vano solo sirve para distraer de lo que realmente importa. Mientras algunos liberales clamaron por su profundidad artística, resulta evidente que hay muchas mejores maneras de disfrutar el horror en la pantalla grande.