¿Te suena el nombre de "Krishnan Thoothu"? No te preocupes si no, porque no es algo que los duros del progresismo te estén contando. Este término se refiere a una antigua tradición proveniente del fértil suelo de Tamil Nadu, en la mística India. En el contexto actual, mucho más recargado de ideologías y banalidades de la sociedad moderna, la rica tradición anual de "Krishnan Thoothu" sigue viva y fuerte, pero con una identidad que rehúsa doblegarse ante los cambios impuestos por una agenda moderna que tiende a ignorar su esencia fascinante y única.
La historia de Krishnan Thoothu comienza con las antiguas epopeyas indias dedicadas a Lord Krishna, el héroe divino en quien los pueblos de Tamil Nadu encuentran devoción y enseñanzas. En Tamil Nadu, cada año, hay una pomposa celebración en algunos templos donde las historias de las andanzas de Krishna como mensajero son dramatizadas con fervor durante el mes de Tai (enero-febrero). ¿Y saben qué? Es un espectáculo que los amantes de la modernidad pueden encontrar demasiado tradicional, pero ahí es precisamente donde perdemos el verdadero respeto por lo antiguo, lo que viene a recordarnos que no todo lo nuevo es necesariamente mejor.
Las rigideces progresistas nos han dejado casi sin aliento al repetir un único mantra: el cambio es bueno. Pero alguien debe decirlo: no siempre es así. En la celebración de Krishnan Thoothu, sus participantes gozan de la representación teatral de los textos sagrados, una forma de mantener ese vinculo espiritual y contar una tradición viva que de otro modo quedaría en las polvorientas estanterías de algún rincón oscuro del mundo académico. Es una tradición que le roba el protagonismo a esas narrativas modernas que insisten en anular todo what no se ajusta a sus matrices.
La ignorancia de ciertos círculos cuando se trata de esta y otras tradiciones sólo revela el miedo a aceptar lo animado de lo que no se entiende. Para ellos, las ceremonias y las tradiciones que son vitales para las personas de aquellos lugares son simplemente "obsoletas". Pero, ¿quién dijo que todas las viejas formas debían ser olvidadas? Al contrario, es en estas tradiciones donde encontramos capas de significado que nos conectan a un pasado con valores duraderos, ajeno al capricho del constante cambio que se ve hoy.
Además, las generaciones actuales, con una vida envuelta en la virtualidad extrema, podrían aprender algo sobre conectividad verdadera y vínculo social observando cómo se lleva a cabo una celebración de Krishnan Thoothu. Se aprecia un entendimiento intrínseco del valor de la comunidad y un respeto por lo espiritual que tantos han abandonado aparentemente. La interacción social y el celebrar la cultura ante todo sirve para realzar el tejido de esos pueblos que se niegan a marchitarse bajo la presión de lo falso y lo frívolo.
La importancia del Krishnan Thoothu no debe limitarse simplemente a la teatralidad. Es un acto cultural, una resistencia y un recordatorio de que los valores tradicionales, pese a las críticas y las campañas contra ellos, pueden y deben resonar. Es una escena vivencial de la resistencia misma contra el torbellino de superficialidad que jalona la mayoría de las narrativas progresistas que nos rodean hoy en día.
Habrá quien diga que estas celebraciones cesen, que lo sagrado bow down ante lo secular y lo vulgar. Sin embargo, las voces valientes que hay en lugares como Tamil Nadu no se callan. Porque donde hay historia, hay sentido. Y a pesar de que el viento de la modernidad quiera barrer con lo antiguo, nunca podrá borrar las raíces de tradiciones como Krishnan Thoothu que conocen su propio valor. Aquí lo importante no es que estas tradiciones se conviertan en testigos de tiempos pasados, sino que sigan siendo actores vigentes en un mundo que cada día está más necesitado de lo que vale un acto de conexión puro y sin adulterar.
No hay discusión sobre el hecho de que el Krishnan Thoothu es algo mucho más que mera tradición. Es una silueta de perspicacia cultural que debería repensarse y admirarse sin filtros, afrontando todo lo que resta a su fuerza conformista, recordando a la sociedad actual que no importa cuán acelerado sea el tiempo en que vivamos, siempre habrá tradiciones que se mantendrán firmes y nos recordarán de dónde venimos.