Los Juegos del Pacífico 2019: Más Que un Juego para el Progreso

Los Juegos del Pacífico 2019: Más Que un Juego para el Progreso

Los Juegos del Pacífico 2019 fueron un vibrante espectáculo en Samoa, reuniendo a atletas de 24 naciones y planteando cuestiones sobre el verdadero impacto de tales eventos.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Los Juegos del Pacífico 2019 fueron un espectáculo tan brillante como la misma región en la que se desarrollaron. Este evento, que tuvo lugar del 7 al 20 de julio en Apia, Samoa, reunió a miles de atletas de 24 naciones, compitiendo en más de 26 deportes. Fue una fiesta deportiva en la hermosa isla del Pacífico, pero también una oportunidad para fomentar la unidad y el orgullo nacional. Sin embargo, por muy exitosos que fueron estos juegos, algunos temas subyacentes no pueden pasar desapercibidos.

Encabezando la lista está la idea del "progreso". Los Juegos del Pacífico han sido promovidos como una plataforma para el desarrollo de la región. Pero la gran pregunta es: ¿progreso para quién? Muchos asumen que el multiculturalismo y la inclusión, esos ídolos modernos, son necesariamente positivos. Pero la realidad es que los valores tradicionales de las islas del Pacífico merecen ser preservados sin verse embestidos por el pseudo-progreso impuesto desde fuera.

Tomemos como ejemplo la ceremonia inaugural, una colorida exhibición de cultura local… o al menos, eso parecían querer que todos pensáramos. Detrás de la pantalla de música y danzas tradicionales, uno puede preguntarse cuántos recursos se desviaron del desarrollo real para impresionar a una audiencia internacional. Los juegos son una oportunidad perfecta para mostrar cultura y tradición, no superficialidades empaquetadas para las cámaras.

La organización de un evento tan grande tiene un coste, y a menudo los líderes prometen que los Juegos impulsarán la economía local. Pongamos el ejemplo de Samoa. ¿Realmente hubo un impacto significativo en su economía más allá del evento? Existe una diferencia entre el dinero que llega y el dinero que realmente beneficia a la población local. ¿Cuántos de esos ingresos terminaron en bolsillos que no pertenecen a la isla? A menudo, las grandes promesas de beneficios futuros no son sino ilusiones que desaparecen rápidamente una vez que se retiran las multitudes.

Otra cuestión es el impacto ambiental. Mientras que los Juegos del Pacífico predican la sostenibilidad, la verdad es que la huella ecológica que eventos como este dejan a su paso no es pequeña. En las era del ecologismo extremo, las palabras suenan bonitas, pero las acciones dejan mucho que desear. La ceremonia de clausura, más que cerrar las cortinas, abre preguntas sobre la verdadera legitimidad de sus promesas ecológicas y sobre quiénes realmente se ven perjudicados al final.

La representación y participación de los atletas es otro tema candente. Se habla mucho sobre dar visibilidad a los deportistas locales, y eso es estupendo en papel. No obstante, nos hacen creer que el simple acto de competir en tal escenario ya es suficiente recompensa. ¿Podemos seguir engañándonos con tal simplicidad? Los verdaderos resultados deben medirse en inversiones continuas y significativas que empoderen a estos atletas más allá de un par de semanas bajo los focos.

En resumen, los Juegos del Pacífico 2019 pueden haber sido un éxito en muchos aspectos, sobre todo desde la perspectiva de la audiencia internacional que disfruta del exotismo de la región desde la comodidad de su hogar. No obstante, es crucial prestar atención a lo que sucede después de que las cámaras se apaguen y los visitantes se vayan. ¿Qué queda para las naciones que acogieron los juegos una vez que los oropeles han sido retirados? ¿Hay una herencia tangible para su gente o simplemente un recuerdo de haber sido partícipes de un espectáculo destinado principalmente a otros?

Casi entramos en un fervor por demostrar cuán comprometidos estamos con la inclusión y el multiculturalismo, y eso está bien, hasta cierto punto. Pero recordemos que hay valores e identidades que no deben ser eclipsados por una agenda demasiado atareada por ser "liberal". Evaluemos el verdadero impacto de estos eventos en la sociedad local, para no quedarnos solo en la superficie y el brillo de unos pocos días de entretenimiento, que jamás debería pasar por estrategias eficaces de desarrollo.