Si alguna vez te has preguntado cómo alguien puede balancear la escritura de libros sobre librerías mágicas y hadas con un enfoque serio en la política social, entonces debes conocer a Jim C. Hines. Nacido en Michigan, este escritor de fantasía comenzó su carrera en el año 1998, escribiendo relatos cortos que rápidamente ganaron atención por su ingenio y originalidad. Lo curioso de Hines es cómo mezcla su vida creativa con su fervoroso activismo social y algunas píldoras de política progresista que estarían mejor en un show de comedia.
La obra más famosa de Hines, "Las crónicas de Jig el Goblin", narra la historia de un goblin poco convencional con más cerebro que músculo. Se publicó por primera vez en 2006 y fue recibida con buenas críticas. Un libro que evidencia lo que sucede cuando un escritor se rebela contra la tropa convencional de héroes y ofrece a los lectores personajes secundarios como protagonistas principales. Claro, esto es entretenido y una bocanada de aire fresco, hasta que uno se da cuenta de que detrás se esconden las ideologías liberales de aquellas que intentan ajustar las normas tradicionales a su propia agenda.
Jim Hines también es conocido por su serie sobre Libros de Feérica, comenzada en 2009, donde casualmente los libros literalmente cobran vida. Mientras que muchas de sus tramas son creativas, no se puede pasar por alto que su blog personal se convierte fácilmente en una prédica sobre las causas progresistas. Aquellos que disfrutan de su literatura probablemente también se sienten atraídos por su participación en la Women in Science Fiction and Fantasy Month. Porque, seamos realistas, sin importar el talento de un escritor, muchos parecen caer en el mismo patrón al querer politizar sus narrativas.
Hines fue nombrado como Hugos Fan Writer en 2012, pero más allá de sus premios, lo que parece fascinar a las editoriales es su capacidad para ser un “escritor socialmente responsable”. Esa responsabilidad social tiene un costo alto: empujar ciertos discursos que, mientras llenan portadas de revistas, posiblemente restan autenticidad a su arte literario. Lo irónico es cómo maneja su dominio de las letras para producir no solo entretenimiento, sino también para sermonear a sus lectores sobre el 'mundo correcto' en el que deberíamos vivir.
Por otro lado, encontraremos su blog lleno de recursos para escritores que novatos agradecerán, acompañado por su fiel defensa de la literatura inclusiva. ¿Pero es un defensor del vehículo cultural, o simplemente otro capitán en el barco de la propia importancia moral? ¿Está aprovechando su influencia para inspirar o simplemente para reafirmar sus propias agendas?
Y no olvidemos sus campañas de crowdfunding, a menudo disfrazadas de humor pero que no son más que cajas de resonancia. Las imágenes como escritor posando con posturas femeninas de portadas de libros, buscan despertar la discusión sobre la falta de igualdad de género en la fantasía, pero curiosamente sus ilusiones de justicia rápida en historias de libros a menudo caen en lo simplista.
Hines vive en Michigan, de donde extrae no sólo su entorno cultural sino también el trasfondo político, reflejado claramente en su prosa. Es un ejemplo perfecto de cómo un entorno no solo define, sino contribuye a formar una perspectiva de vida completamente alineada con ciertos esquemas de pensamiento. Ahora bien, mientras otros autores de fantasía puramente alimentan nuestra imaginación, Hines podría estar escribiendo en capítulos cómo progresar su propia agenda bajo la máscara de la narrativa de fantasía.
Entre sus otros talentos, Hines alguna vez recaudó dinero para publicaciones literarias posando de maneras ridículamente sexuales para cubrir de alguna forma el problema más amplio de la objetificación en los medios, aunque, por supuesto, con la sátira oportuna y la crítica social calculada. Estas posturas, literales y figuradas, son las que lo convierten en un personaje intrigante ante cualquier espectador que valore la autenticidad de un solo eje moral.
Al final, Jim C. Hines es un escritor queer de ciencia ficción y fantasía que ha usado su influencia para amplificar sus ideales más allá de una obra literaria estándar. Es posible que disfrutes su estilo alocado o su perspectiva provocativa, pero al final del día, se une al club de escritores que ven en las teclas de su computadora un micrófono para causas no tan ocultas. Su aguda combinación de imaginación y fervor social deja a los lectores con un gusto amargo o placentero, dependiendo del bando desde el cual se observe el mundo literario.