Prepárate para el espectáculo visual, pero no dejes que las luces te deslumbren del mensaje insidioso que 'Jardines Colgantes', la película de 2022 dirigida por el controversial Humberto López, intenta meterte sin que te des cuenta. Estrenada en los cines de Madrid en abril de 2022, esta película se ha presentado en festivales de cine europeos, recibiendo aplausos de aquellos que siempre encuentran un mal en el progreso económico. Ambientada en un futuro no tan lejano, la cinta narra la historia de una joven activista, interpretada por la actriz revelación Marta Ruiz, que se une a una organización subterránea en su cruzada contra las corporaciones que controlan los recursos naturales al límite. Pero hablemos sinceramente, este tipo de narrativas no son nuevas y suelen calar hondo solo en aquellos que prefieren una buena dosis de sensiblería apocalíptica antes que una noche de análisis serio.
Visiones Desatadas de Catástrofe: Desde las primeras escenas, 'Jardines Colgantes' nos introduce a un mundo donde el calentamiento global y el control corporativo han destruido el planeta. Estos tópicos, tan manidos, se presentan con una estética visual que más parece una postal de una feria distópica que una representación realista. Mientras la película se esfuerza en presentar una fuerte crítica medioambiental, no ofrece soluciones viables, sino que recurre a una narrativa de culpa y miedo.
La Utopía de los Activistas: La protagonista parece el estereotipo de la joven idealista con una misión imposible: salvar al mundo desde el sótano de un edificio sin calefacción. A lo largo de la película, asistimos a un desfile de personajes que actúan como manifiestos andantes, más interesados en discursos inspiradores que en la acción concreta.
Tácticas de Miedo: En vez de ofrecer un debate sensato, el filme recurre a las imágenes de ciénagas de petróleo y cielos asfixiados para provocar una respuesta emocional. Es cine catártico, pensando en un cambio sombrío, pero incapaz de mostrar caminos posibles. La estrategia es clara: el miedo vende, pero no siempre orienta correctamente.
Romance y Repetición: Eso sí, en medio de la distopía, los creadores no dejaron pasar la oportunidad de incluir un romance entre la protagonista y un periodista idealista interpretado sin mucho brillo por Álvaro Monedero. Este romance escolar es una trama secundaria que pretende suavizar el mensaje principal, pero termina sintiéndose banal y predecible.
Los Custodios de la Naturaleza: La película intenta plantear a las corporaciones como villanos absolutos sin matices. Este enfoque caricaturesco solo sirve para reforzar los clichés y presentar una realidad binaria que sabemos que no existe.
Efectos Visuales y Nada Más: No podemos negar que la tecnología y los efectos visuales se emplean con maestría. Las escenas de ciudades derrumbándose bajo el peso de su propia contaminación son impresionantes. Sin embargo, las imágenes fugaces no bastan para encubrir la debilidad argumental y la narrativa predecible.
Un Premio Inmerecido: A pesar de todo, entre tanto ruido, la película ha recogido premios en algunos festivales europeos. Sorprende que obras con un enfoque tan cuestionable sean celebradas. Parece más un termómetro de nuestras prioridades culturales que una medida justa de calidad cinematográfica.
Pegando Donde No Debe: 'Jardines Colgantes' ataca a los gigantes corporativos como si fueran los únicos responsables del estado del mundo, olvidando que el progreso y la innovación también provienen del sector privado. Es más fácil crear un enemigo común que abordar soluciones reales y complejas.
Ideología sobre Inteligencia: Con todo, 'Jardines Colgantes' es una película que muchos disfrutarán por la calidad de su fotografía y efectos especiales, pero que requeriría una dosis de escepticismo por su mensaje simplista. Rehúye cualquier conversación seria sobre sus propuestas y genera un discurso casi dogmático sobre problemas reales.
Una Oportunidad Desperdiciada: Mientras tanto, en el mundo real, las iniciativas donde la empresa y la ecología confluyen son las que deberían ser apoyadas. Algo que el filme ignora por completo mientras predica desde un pedestal ficticio. En resumen, 'Jardines Colgantes' es un emprendimiento cinematográfico que se ahoga en su propia grandilocuencia ideológica, sin ofrecer a los espectadores nada más que un show efímero de imágenes bellas y vacías.