Jaggln: ¿El EJERCICIO POLÉMICO que está sacudiendo a los 'Progres'?

Jaggln: ¿El EJERCICIO POLÉMICO que está sacudiendo a los 'Progres'?

El Jaggln ha irrumpido en la escena del fitness generando tanto amor como odio; una mezcla de yoga, CrossFit y artes marciales que desafía a quienes prefieren no sudar la camiseta.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¿Quién iba a decir que un ejercicio pudiera generar controversia? Así es, el mundo del fitness tiene su nuevo villano favorito: el Jaggln. Para quienes no están al tanto, el Jaggln es una tendencia de ejercicio que combina elementos de yoga, CrossFit y, para sorpresa de muchos, movimientos de artes marciales. Surgió en las vibrantes calles de California hace apenas un año, convirtiéndose rápidamente en el fenómeno que hoy todos comentan. Sus defensores aseguran que es el entrenamiento definitivo, mientras que sus detractores, bueno, seguramente la mayoría son los progres que siempre tienen algo nuevo que criticar.

Seamos claros, el Jaggln ni siquiera pretende pasar desapercibido. Este entrenamiento desafiante y sin complejos atrae a aquellos que buscan algo más que levantar pesas aburridas. Es apto para individuos con mentalidad fuerte y músculos más fuertes aún. Al parecer, es mucho pedir para algunos que prefieren la mediocridad de zumbar en la treadmill mientras miran alguna serie insulsa.

El atractivo del Jaggln reside no solo en su intensidad, sino en la oportunidad de alcanzar un nuevo nivel de fuerza y habilidades físicas. Sus practicantes aseguran que su efecto transformador es innegable. Sin embargo, como siempre en esta sociedad 'sensible', la crítica ha sido mordaz. Algunos dicen que es una campaña de marketing más, otros que no aporta nada al desarrollo personal y físico. Ironicemos un poco, si lo critican, es porque algo está haciendo bien, ¿no?

Podrías preguntarte, ¿por qué tanto escándalo? Pues, en primer lugar, el Jaggln desafía las convenciones existentes del ejercicio tradicional. No se trata solo de levantar pesas o correr sin sentido. Tiene una coreografía agresiva, casi como luchar contra tus propias limitaciones, que causa gran impresión a quienes dejan de lado sus prejuicios para intentarlo. Y justo ahí es donde muchos prefieren dar marcha atrás.

Seguramente algunos encuentran en este ejercicio una amenaza a su estilo de vida. Imagínate decirle a alguien que levante el trasero del sofá y haga algo más que sentadillas en casa. Claaaro, seguro no recibirías aplausos. El problema es que hoy en día hay quienes se ofenden por todo, especialmente los 'sentimentales' modernosos.

El potencial del Jaggln de mejorar la resistencia cardiovascular, aumentar la fuerza total del cuerpo y transformar el bienestar mental no tiene precedentes. Pero qué podemos esperar cuando hay quienes sostienen que tal esfuerzo termina por alienar a aquellos menos inclinados a estirar un dedo por su salud con algo más que el control remoto. Decisión de cada quien mientras el tren del Jaggln sigue su ruta.

Por supuesto, hay quienes argumentan a favor de estilos más tradicionales, pero cada tanto algo nuevo sacude el árbol del estancamiento. Mientras otros continúan mascullando quejas, el Jaggln prospera enseñando lecciones de disciplina y autoconfianza, lo que sinceramente para otros resulta venenoso. Al final del día, el que decide adoptar el Jaggln acepta el reto de superarse a sí mismo constantemente.

Enérgico, revolucionario y no apto para sensibles de corazón, el Jaggln no pide disculpas ni busca aprobación. Llega a aquellos valientes dispuestos a salir de la rutina. Así se forman cuerpos, mentes y espíritus más fuertes. Porque al fin y al cabo, lo que molesta a algunos es que esto no es solo ejercicio, es un estilo de vida. Y para adoptar algo así de revolucionario, es necesario abandonar la queja vacía.

Muchos seguirán sus burlas desde sus trincheras, pero mientras las voces críticas lloriquean, quienes se aventuran al Jaggln, simplemente, ganan.