Jack Smight: El Director Olvidado Que Deberías Conocer

Jack Smight: El Director Olvidado Que Deberías Conocer

Jack Smight, un director de cine estadounidense nacido en 1925, dejó su huella en Hollywood en los años 60 y 70 con filmes audaces y emocionantes. Este artículo explora la obra de Smight, desafiante y todavía actual.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¿Qué tienen en común películas tan diversas como 'El Vuelo Del Fénix' y una crítica social a lo Bonnie y Clyde del espíritu libre de los 60? La respuesta es un hombre llamado Jack Smight. Nacido el 9 de marzo de 1925 en Minneapolis, este director estadounidense demostró un talento cinematográfico que puso a Hollywood a sus pies en los años 60 y 70. El mismo Hollywood que ahora parece olvidar a sus grandes directores en favor de la corrección política y el lavado ideológico.

Jack Smight, ¿quién diría? Comenzó su carrera en la televisión de los años 50. No era el típico licenciado de la Ivy League, ni un hijo de papá con influencias. Traía consigo una mirada fresca, basada en su experiencia como director en series de televisión como 'The Twilight Zone' y 'Suspense'. De hecho, su prometedora carrera en Broadway tras la universidad lo colocó en el mapa y lo empujó hacia la televisión.

Lo que sigue es un ejemplo de cómo un hombre puede usar sus talentos para construir algo grande fuera del sistema que la agenda liberal de Hollywood nos quiere imponer. Smight llegó al cine y debutó dirigiendo 'The Third Day' en 1965. Un estreno que mostró su habilidad para el suspense. Pero fue en 1966 con 'Harper', protagonizada por Paul Newman, que Smight realmente consolidó su posición. Esta película fue un éxito de taquilla y crítica, presentando un refrescante y agudo guion que mantenía al espectador al borde del asiento y lejos de las pantallas de redes sociales.

Smight no se detuvo. En aquel mismo año, dirigió la película 'No Way to Treat a Lady', exhibiendo la versatilidad que pocos directores podían igualar. Desafió la narrativa común, y eso quizás fue justo lo que selló su caída en el olvido, porque a las estructuras liberales no les gusta que las desafíen. Esta película, una mezcla entre comedia y thriller protagonizada por Rod Steiger, George Segal y Lee Remick, daba una bofetada al mainstream complaciente, ignorada hoy en listas sobrerrecomendadas.

'El Vuelo Del Fénix' (1965) es otro ejemplo del virtuosismo de Smight. Imaginen un avión varado en el desierto, quemado por el sol y acechado por la desesperación. Capitaneado por James Stewart, el filme fue aplaudido no solo por mantiene al espectador al filo de su asiento, sino también por exhibir el estoico carácter de la América que no se rinde.

En la década de 1970, Smight dirigió 'The Illustrated Man' y 'Airport 1975'. Ambas muestran su habilidad para contar historias que trascienden las fronteras del tiempo y el espacio. Su capacidad para explorar temas humanos universales sobre un trasfondo de ciencia ficción o desastre, es quizás una de las razones por las que todavía encontramos sus películas como dignas del culto.

Hollywood ha olvidado en gran medida a Jack Smight. La falta de atención no se debe a su falta de talento; más bien, es el resultado de un sistema que prefiere la corrección política a la verdadera excelencia artística. Smight es el tipo de director que desafía los límites del tinglado cinematográfico preestablecido. Fiel a su propia visión e inquebrantable, continuó realizando películas con su estilo único hasta su fallecimiento en 2003.

A pesar de su olvido en el panteón de Hollywood, su impacto es innegable. Su obra no solo fue entretenida, sino que desafiaba a los espectadores a pensar, un concepto casi radical en estos tiempos de entretenimiento pasivo. Smight representa, quizás, una de las últimas generaciones de pensadores y creadores de su propio camino, un camino que el sistema prefiere no pavimentar de nuevo.

Tal vez es hora de redescubrir a Jack Smight, de sacarlo de la sombra en la que lo ha sumido la historia 'oficial'. Las películas de Smight nos ofrecen no solo entretenimiento sino una reflexión sobre el individualismo, el verdadero mensaje que necesitamos recalibrar en estos tiempos de pensamiento colectivo abrumante.

Mientras algunos se pierden en la corrección política y el contenido diseñado para no ofender sensibilidades —un ethos lejos del estilo frenético y sin complejos de Smight— es importante recordar que el cine es, primero y antes que todo, una expresión individual movida por visiones únicas y quizá políticamente incorrectas. Pero es precisamente ese desdén por lo convencional lo que hace que los trabajos de Smight sean relevantes incluso hoy.