¿Izquierda Crítica? Un Espejismo de Idealismos

¿Izquierda Crítica? Un Espejismo de Idealismos

Izquierda Crítica, surgida en 2007 como una escisión de Izquierda Unida en España, prometía cambiar el mundo pero se ha convertido en más palabrería que acción. Este grupo se caracteriza por prácticas teóricas y divisiones internas que lo alejaron del cambio real.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Cuando uno escucha 'Izquierda Crítica', podría pensar que se trata de un grupo revolucionario listo para cambiar el mundo desde la base, con una resistencia digna del muralismo mexicano. Pero en realidad, este grupo, formalmente denominado Izquierda Crítica, nació en España en 2007 como una escisión de Izquierda Unida, y parece más un club de debate académico que un motor de cambio real. Fundado en un momento donde las promesas salían más baratas que nunca, prometía ser la voz alternativa que criticaba el sistema desde dentro. Aunque suena sofisticado luchar contra los males del capitalismo desde un café en Malasaña, la realidad es otra.

  1. Una Silla Vacía en el Cambio Real Verán, el problema de Izquierda Crítica es que parece que su activismo se queda en un eterno estado de teoría. Participan en debates intensos y promesas de un cambio que nunca llega. Hablan mucho del capitalismo, de la injusticia y de la igualdad, pero ¿cuánto de eso se traduce en acción concreta? Susana López, uno de sus miembros, alguna vez dijo que una revolución comienza en el pensamiento. Pero, ¿qué pasa cuando ese pensamiento no llega a nada tangible?

  2. Más Palabrería que Soluciones Derramando lágrimas sobre el nefasto impacto del neoliberalismo, Izquierda Crítica se convierte en una especie de poeta político. Su lenguaje es complejo y adornado. Las asambleas y reuniones producen largos documentos, que se sumergen tanto en la retórica que se olvidan de ofrecer soluciones prácticas. Dicho de manera simple: mucho ruido y pocas nueces.

  3. Intelectualismo Elitista La izquierda crítica tiene un aire de superioridad intelectual que resulta hasta ofensivo para muchos. Es fácil criticar el sistema cuando se ostenta un título universitario y se vive en una burbuja ideológica. La realidad del trabajador promedio, con sus preocupaciones diarias, es rara vez parte del discurso. Es como si desdeñaran la simplicidad de la realidad de calle en nombre de un teórico idealismo.

  4. Divisiones Internas Aquí es donde se pone interesante. Pese a estar en contra del establishment, Izquierda Crítica ha visto sus propias divisiones internas. ¿No es sarcásticamente irónico que quienes claman por la unidad de la clase trabajadora no pueden siquiera mantener su propia coalición sin conflictos? Los liderazgoos se disputan las ideologías, esa disputa que prometía innovaciones termina siendo solo otra conversación de pasillo.

  5. Fascinados por el Pasado Las obsesiones de Izquierda Crítica con el pasado revolucionario son dignas de un museo. Hay un claro romanticismo por referentes históricos como Lenin o Trotsky que resulta hasta un poco ridículo. Mirar constantemente al espejo retrovisor impide ver el camino por delante. Proyectos políticos que se ahogan en glorias pasadas, sin innovar ni adaptarse, están condenados a la irrelevancia.

  6. Sin Estrategia Clara Uno de los errores más graves de Izquierda Crítica es no tener una estrategia clara y unificada. Plantean una multitud de ideas que quedan en el aire, sin enfocarse en objetivos precisos. Parecen mariposear de tema en tema, perdiendo la fuerza que tendrían si pisaran el acelerador en un solo frente.

  7. Un Ojo Puesto en las Alturas Qué cómico resulta ver cómo Izquierda Crítica parece más preocupada por influir en las salas de poder que en las calles donde ocurren los verdaderos cambios. Parece que se sienten más cómodos en congresos y conferencias internacionales que en la convivencia con los problemas concretos.

  8. Rechazo a la Evolución Política En sus intentos de mantenerse 'puros', han rechazado la posibilidad de evolucionar políticamente. Esta rigidez los ha condenado a ser irrelevantes en el panorama actual. Cuando el mundo cambia al ritmo de un tren bala, quedarse de brazos cruzados solo los deja atrás.

  9. Comunicación Deficiente Su comunicación política parece salida de un manual de los años 60. En una era donde las redes sociales y la comunicación directa son clave, su incapacidad para atraer a las masas con mensajes claros y contundentes es preocupante. No entienden el significado de lo simple y poderoso.

  10. El Elefante en el Cuarto Para no mencionar el drama entre liberales, basta decir que están lejos de entender dónde se encuentra la verdadera discusión. Atrapados en una torre de marfil, se resisten a reconocer las falencias reales, como la corrupción y el abuso de poder dentro de sus propias líneas, temas que parecen acertijos sin solución para ellos. Un movimiento que nació con intenciones críticas, termina siendo un reflejo de aquello que critica.

Criticar está bien – todos lo hacemos. Pero la diferencia entre una izquierda crítica constructiva y una izquierda crítica cáustica es la acción. Como un arte incompleto, Izquierda Crítica ha quedado un poco irrisoria: pretende ser rebelde, termina siendo un capítulo de teoría política sin evolución.