¿Te imaginas un mundo donde todo lo sólido se desvanece en el aire? La famosa frase de Marx ahora cobra sentido con el “Intento de Destruir” que avanza por la ladera política. Un libro polémico que, lanzado en Plamplona en septiembre de 2023, expone un plan de la izquierda para destruir todo lo que ha sostenido a las sociedades durante siglos. Un proyecto bastante ambicioso, si me preguntas, que quiere reescribir la historia, dictaminar el lenguaje e incluso modificar lo que consideramos real. Y es que la izquierda está aquí para confirmar lo que todos sospechábamos: nada es lo que parece.
Este drama de proporciones épicas del susodicho autor, que obviamente prefiere el anonimato, no solo agrietará la burbuja liberal sino que hará que la sangre hierva en más de una reunión del consejo. En lugar de seguir el típico guiño al progresismo, este libro apunta sus dardos a donde duele más.
Lo primero, van directo a las raíces y se centran en la educación. ¿Quién necesita pensadores críticos cuando puedes tener parroquianos ideológicos? Textos reescritos para reflejar la agenda, la nueva matemática donde 1+1 es igual a lo que el gobierno decida. Bienvenidos al mundo wonka, donde la chocofantasia sustituye el rigor académico.
Luego está el medio ambiente, esa excusa verde que sacan de la manga cada vez que quieren justificación para un nuevo impuesto o regulación. Claro, salvar al planeta es importante, pero amiguetes, vamos a fijarnos cómo la mayoría de sus propuestas tienen resultados dudosos mientras vacían nuestros bolsillos.
La economía también es presa fácil. Implosionar el capitalismo es una obsesión recurrente que no parece tener fin. Pintan al libre mercado como un villano de película de serie B, sin reconocer que es el mismo sistema que ha logrado sacar a millones de la pobreza. ¿Superar la desigualdad redistribuyendo la riqueza ajena? Claro, siempre que alguien más pague.
La familia, esa institución que para ciertas agendas es solo un obstáculo arcaico. ¿Cancelen a mamá y papá y saludemos a la crianza comunitaria? No me hagan reír. Inculcar valores e integridad ha sido la espina dorsal de cualquier civilización exitosa, y ellos lo saben.
La cultura, esa batalla incesante por modelar mentes mediante la censura. Borrar cualquier atisbo de historia que no coincida con el relato 'aceptado'. Si revisamos un poco, es Alemania de los años 30, solo que con una cara de mármol moderno. Convencen valiéndose de influencers 'woke' y series de televisión propagandísticas.
La ley y el orden, transformadas en piezas de un tablero de ajedrez demasiado maquiavélico. La idea es implantar una anarquía controlada donde el caos sea una constante. Los viejos policías malos se ven reemplazados por árbitros sociales y las leyes son meras sugerencias al gusto del consumidor.
La tecnología no se queda atrás con el excesivo monitoreo y recopilación de datos que, bajo la bandera de 'seguridad', intrínsecamente parece una satrapía. Nos acercan a un mundo de 'Black Mirror', pero alguien lo entiende como progreso.
Así que, querido lector, no te sorprenda la próxima vez que veas cómo recrean el mundo a su gusto enfureciendo a todos menos a ellos. Puede que el libro “Intento de Destruir” sea una bomba para los que no quieren abrir los ojos y aceptar que no todo cambio es bueno, no toda modernización vale la pena. Obviamente, a cada loco con su tema, pero este libro nos invita a no mirar hacia otro lado mientras que nuestra realidad tal y como la conocemos está bajo amenaza.