¿Otra vez Irán en el Golfo de Omán? ¡Seguro que sí!

¿Otra vez Irán en el Golfo de Omán? ¡Seguro que sí!

¿Irán otra vez agitando las aguas en el Golfo de Omán? Sí, y en junio de 2019, el mundo tomó nota rápidamente. Este incidente demostró nuevamente que vigilar el panorama internacional es crucial para la seguridad energética.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

En junio de 2019, el Golfo de Omán volvió a estar en boca de todos gracias a un incidente que casi incendia el panorama internacional. ¿Irán haciendo de las suyas? Por supuesto. Un par de petroleros fueron atacados, y aunque algunos quisieron mirar hacia otro lado, los primeros en señalar a Irán fueron, ni más ni menos, que los Estados Unidos. Cuando la seguridad energética y la paz mundial están en juego, a veces hay que arremangarse y señalar al verdadero instigador.

Imagínate: el 13 de junio de 2019, varios informes anunciaban incidentes con petroleros en el danzante Golfo de Omán. Para ser precisos, el Kokuka Courageous y el Front Altair resultaron ser los desafortunados protagonistas de esa trama. Como el sol que siempre aparece después la tormenta, Washington no dudó en acusar a Irán de ser el régimen detrás del velo. Irán, por supuesto, lo niega, pero al igual que el ladrón que niega su crimen con las manos todavía en la masa, la negación iraní dejó más dudas que certezas.

Es un poco como el perro y el gato en la diplomacia internacional. Irán y su ambición nuclear no son secretos, y lo que le faltaba a la región era otro choque de sables en el mar, justo en una de las rutas más vitales para el petróleo del mundo. Esto no fue solo otro día en la oficina para comunidades navieras y aseguradoras; fue un recordatorio de que los jugadores globales necesitan ponerse serios y dejar de lado la inhibición. Estados Unidos tomó la iniciativa, y aunque no había cámaras captándolo todo como en Hollywood, había imágenes, claras y abundantemente publicadas, de una lancha iraní retirando minas sin explotar de uno de los petroleros.

Algunos dicen que hacemos alarma con esto, pero la evidencia está ahí. Las críticas de que tomamos partido son lamentables. Cuando el lobo va por tus ovejas, no pides gentilmente que se detenga; ¡le muestras los dientes! Este es un mundo donde la seguridad y los intereses deben defenderse con firmeza. Las naciones deben saber que sus acciones tienen consecuencias. Cuando actuamos y se levantan voces de descontento, tal vez sea porque estamos más cerca de la verdad de lo que a muchos les gustaría admitir.

Los detractores pueden quejarse, pero los hechos son claros: el petróleo sigue fluyendo por el Golfo de Omán, y eso no es gracias a una tregua milagrosa por parte de Irán, sino a una vigilancia sin tregua y a una determinación férrea de no ceder terreno a un país que ha salido de su camino una y otra vez para desestabilizar la región. ¿Es controversial señalar esta verdad incómoda? Si. ¿Es necesario? Absolutamente.

Al terminar el día, el incidente del Golfo de Omán de junio de 2019 es un recordatorio de que la historia no se conforma con quedarse en los libros. Surge y resurge, trayendo consigo la necesidad de que aquellos que valoran la estabilidad mundial y la seguridad económica despierten, persigan y defiendan sus intereses. Siempre habrá quienes prefieran dar la espalda a los problemas del mundo, pero eso solo alimenta los incendios que arden justo bajo la superficie de la aparente tranquilidad global.