El jazz, ese fenómeno musical que revolucionó New Orleans en los locos años 20, ha sido reinventado una y otra vez. Pero, ¿ha sido alguna vez tan provocador y polarizante como en la última década? Backwater Records nos ha traído "¡Impulsivo! Jazz Revolucionario Reinventado", un álbum que desafía las normas y revitaliza la esencia más pura del jazz con una audaz mezcla de sonidos atrevidos. Este explosivo renacer, liderado por el prodigioso saxofonista Max Porter, grabado en la electrizante Nueva York en 2022, es lo mejor que le ha sucedido al jazz desde que un tal Armstrong era el rey.
¿Por qué "¡Impulsivo!" perturba la calma de tantos que intentan encajar la música en una agenda política? Bienvenidos a la era del jazz libre de etiquetas, donde la libertad creativa domina sobre las dictaduras culturales autoimpuestas. Porter y su banda no buscan aprobación en los márgenes de lo políticamente correcto, sino en la energía pura que viene de tocar lo que sienten. En lugar de seguir la multitud, "¡Impulsivo!" golpea justo al medio de la línea de pensamiento grupal con la fuerza de una trompeta desafinada, desafiando las normas establecidas del jazz tradicional y de las bandas contemporáneas.
La autenticidad que emana de las trompetas y saxofones de este álbum es insuperable. "¡Impulsivo!" combina ritmos tropicales, influencias del afrobeat y hasta unas gotas de flamenco, demostrando que la música no necesita encasillarse en un solo estilo o cultura para ser grandiosa. La diversidad sonora aquí no es un producto de un comité que busca fiscalizar la creatividad, sino el resultado de artistas que viven y respiran música.
Si algo definió al jazz desde su nacimiento, fue su naturaleza impulsiva y la capacidad de romper cadenas con cada improvisación. Sin embargo, en tiempos recientes, muchos han tratado de usar al jazz como arma política, metiéndolo a la fuerza en narrativas que poco tienen que ver con su esencia. "¡Impulsivo!" revierte esa lógica, recordándonos que el jazz es, ante todo, una forma de expresión individual, no un manifiesto sociopolítico.
Y hablando de romper cadenas, escuchemos lo que Max Porter hace con el saxofón en la pieza central del álbum, "Rebeldía Melódica". Esto no es música para aquellos que buscan armonía complaciente; esto es música para quienes entienden que el arte necesita enfrentar y cuestionar al status quo. Porter no teme utilizar disonancias, evitando los lugares comunes con los que otros buscan mantener a su audiencia confortable.
Algunos dicen que "¡Impulsivo!" es un ataque al jazz clásico, pero es todo lo contrario. En vez de mantener la nostalgia estéril que rodea a algunas interpretaciones del jazz moderno, este álbum muestra cómo renovar un género sin perder su rumbo. El jazz no necesita mantenerse en pañales, mucho menos cuando cuenta con talentos que se atreven a arriesgarlo todo.
Y es que arriesgar es la clave. Nada le viene mejor al jazz que un toque de irreverencia, y Porter lo sabe de sobra. La banda que ha reunido para este proyecto es prueba de que la música aún puede ser libre y desafiante incluso cuando ya se ha dicho tanto sobre ella. En temas como "Descontrol Calculado" o "A Salto de Fe", suenan como una tormenta imparable, una aluvión de notas que aunque en apariencia desordenadas, crean un completo sentido al ser escuchadas con oídos abiertos.
De alguna forma, este resurgir del jazz es un golpe en la mesa para los que afirman que todo está dicho. Que la creatividad se agota en el momento en que decidimos acatar reglas que no hemos diseñado. Sin embargo, la música en "¡Impulsivo!" testifica lo contrario: queda mucho por explorar.
Es hora de dejar las correctas etiquetas a un lado y abrazar lo que realmente importa: la esencia original del jazz. En este caso, es Max Porter quien nos guía por nuevos caminos sonoros. Quizás suene escandaloso para algunos, pero no hay mejor forma de avanzar que desafiando lo impuesto. Jazz revolucionario, sí, pero no como lo imaginarían aquellos que insisten que el arte debe ser un campo de batalla político.
Por lo tanto, si realmente queremos que el jazz continúe siendo un faro de libertad y creatividad, "¡Impulsivo!" es un álbum que debería estar en nuestra lista de imprescindibles. Una pieza que nos recuerda que lo musicalmente correcto, en esencia, es una contradicción al espíritu del jazz.